Desde hace un tiempo el mercado del bienestar se impone. La imagen del hombre empresario con traje en una lujosa oficina dejo de ser una imagen de estatus. Ahora estar vestido de forma deportiva, tomando agua con botellas motivadoras es una imagen que hace pensar en personas con estatus. Al abrir cualquier red social recibimos un bombardeo de ofertas que nos garantizan la felicidad completa e integral: retiros exclusivos de detox, suplementos importados, tecnologías de vanguardia para la longevidad y membresías a clubes de salud.
Ante este escenario, como médico, me veo obligado a plantear una pregunta incómoda: ¿En qué momento el bienestar dejó de ser un estado que las personas buscan día a día para convertirse en un bien de consumo exclusivo?
El bienestar es un concepto más amplio que el de salud, es un estado de plenitud, armonía y satisfacción con uno mismo. Implica el bienestar físico, psíquico, emocional, espiritual, social, laboral, medio ambiental.
Vivimos en la era del "Wellness" como industria millonaria. El mercado ha logrado empaquetar necesidades fisiológicas básicas —dormir, comer sano, desconectar, descansar— y venderlas como experiencias de lujo. Pareciera que para "estar bien" hace falta tener un alto poder adquisitivo. Sin embargo, esta mercantilización del autocuidado es peligrosa, porque instala la falsa creencia de que la salud y el bienestar se compra.
Es crucial distinguir entre la "industria del bienestar" (el negocio) y la salud real (un derecho, una necesidad).
Biológicamente, el bienestar no es tener la piel bronceada ni beber jugos verdes en una playa privada. El bienestar es la homeostasis: la capacidad de las personas de mantenerse en equilibrio frente a las agresiones del entorno. Buscar ese equilibrio no es un capricho snob, es un imperativo de cualquier especie.
“En mi práctica clínica, veo pacientes colapsados no por falta de tratamientos costosos, sino por la carencia de lo básico que el ritmo de vida moderno nos ha robado: tiempo, silencio y comida real”. Gestionar el estrés o dormir 8 horas no debería ser un privilegio de quien puede pagar un hotel spa; es una necesidad fisiológica tan básica como respirar. Cuando convertimos estas necesidades en lujos, estamos aceptando que la salud es opcional.
El verdadero desafío de este año no es ver qué tratamiento nuevo podemos adquirir, sino recuperar la soberanía sobre nuestra salud con las herramientas que son, paradójicamente, gratuitas y accesibles, pero que requieren una disciplina férrea para ejecutarse en un mundo hiperconectado.
Quizás lo más difícil de lograr es tiempo, tiempo para nuestro cuidado.
Herramientas simple y gratis que tiene que ver con el bienestar:
Contacto con la naturaleza: No hace falta irse al Caribe; el sistema nervioso se regula simplemente caminando en un parque o pisando el pasto, lejos del asfalto.
El ayuno de dopamina: Apagar el celular y "aburrirse" es el mejor ansiolítico disponible en el mercado, y tiene costo cero.
La revinculación: La salud mental se sostiene en la calidad de nuestros vínculos, no en la cantidad de nuestros bienes.
Comida real: Cuanto menos ultra procesados mejor.
Conciencia plena: tener conciencia plena de cada momento, si estamos todo el día pensando en lo que tenemos que hacer no vamos a poder disfrutar ni tener conciencia del presente.
Actividad física: Manteen tu cuerpo en movimiento todo lo que puedas
El bienestar no es producto que se compra, ni tampoco una simple necesidad biológica de supervivencia. Debe ser una conquista diaria. No se trata de qué nos ponemos o qué tomamos, sino de cómo vivimos.
Si logramos entender que la salud se construye con hábitos simples y no con tarjetas de crédito, habremos dado el primer paso real hacia un bienestar sostenible.
Para obtener más información sobre el Dr. Leonardo Sande, su clínica y sus programas para combatir la obesidad, puede visitar su sitio web www.clinicasande.com.uy, llamar al teléfono (+598) 98 275 020 o escribir a [email protected]. También puede seguir al Dr. Sande en Instagram @drleonardosande para mantenerse al día con las últimas novedades y consejos sobre salud y bienestar.
John Malkovich vuelve al país con una obra de Roberto Bolaño
Ni rojo clásico ni nude: los colores de uñas que se imponen en otoño 2026
En el barro 3: quiénes serían las protagonistas y qué se sabe del estreno