sábado 21 de febrero del 2026

Cuando la vida queda en pausa

Cuando la vida queda en pausa
Cuando la vida queda en pausa | CONTENT LIKE
CONTENT LIKE

“Cuando esté mejor, arranco.” “Ahora no, porque no tengo la cabeza.” “Más adelante, cuando se me pase esto.”

¿Cuántas veces nos hemos dicho alguna de estas frases? Y, sobre todo, ¿cuántas veces las hemos usado para poner la vida en pausa?

La mayoría de nosotros crecemos con la idea de que primero hay que “estar bien” para poder vivir de verdad: salir, arriesgar, amar, emprender, disfrutar. Como si el malestar fuera una barrera roja que hay que esperar a que levante antes de avanzar. Pero la realidad es otra: esa barrera rara vez se levanta sola.

La ansiedad, la tristeza, el cansancio, el miedo o la incertidumbre no son fallas. Son señales. Aparecen cuando algo nos importa, cuando hay algo en juego, cuando hay cambio o pérdida. El verdadero problema no es sentirlas, sino creer que tenemos que eliminarlas antes de movernos.

Y ahí es donde la vida se achica sin que nos demos cuenta.

Postergamos una visita porque “hoy estoy mal”. Evitamos pedir un aumento porque “no estoy con la confianza”. Dejamos de ir al gimnasio, de escribir, de salir a bailar, de decir “te quiero”… porque “no tengo la cabeza”.

La mente, además, no ayuda demasiado. Opina, anticipa, critica y advierte sin descanso. El problema no es pensar, sino creer que todo lo que pensamos es cierto. Un pensamiento puede decir “no vas a poder” y aun así estar equivocado. Recordarlo es una herramienta poderosa: No todo lo que pensamos es real.

Hay una pregunta mucho más poderosa que “¿cómo hago para dejar de sentir esto?”:

¿Qué es importante para mí, incluso con esto que estoy sintiendo ahora?

Una vida plena no es una vida sin dolor. Es una vida con dirección. Es elegir avanzar hacia lo que nos importa aunque no todo esté perfecto. Porque el costo de esperar a “estar bien” muchas veces es descubrir, años después, que la vida pasó mientras esperábamos.

Así que hoy, si estás leyendo esto y sientes que algo te pesa… pregúntate suavemente:

¿Qué pequeño paso puedo dar hoy hacia lo que realmente me importa, aunque me sienta así?

Una vida saludable no es una vida sin dolor, sino una vida con dirección. Cuando actuamos en función de lo que valoramos —un vínculo, un proyecto, una forma de ser— el malestar deja de ser un enemigo y pasa a ser parte del camino.

No se trata de esperar a estar bien para vivir, sino de vivir aun cuando no todo esté bien. Porque el costo de evitar el dolor, muchas veces, es dejar la vida en pausa.

 

Datos de contacto:
Instagram: psicologa.ailenromero
Celular: 3704944756
Terapia online y presencial en Concordia
Grupo de apoyo para personas con ansiedad “Mi amiga personal: la ansiedad” brindado de forma online.

Galería de imágenes
EN ESTA NOTA