Durante años, la estética fue vista como un universo femenino. Pero eso cambió. Hoy, cada vez más hombres se animan a cuidarse, sin culpa ni tabú. Porque verse bien, envejecer con dignidad y sentirse a gusto no tienen género.
Durante mucho tiempo, los tratamientos estéticos estuvieron asociados casi exclusivamente a lo femenino. Cuidarse la piel, mejorar el aspecto, prevenir arrugas o atender el paso del tiempo era visto —erróneamente— como un terreno exclusivo de mujeres. Pero el paradigma cambió. Y lo hizo de forma silenciosa, firme y sin retorno.
Hoy, cada vez más hombres se acercan a la medicina estética. Lo hacen sin culpa, sin prejuicios y con una motivación clara: verse mejor, sentirse bien y acompañar el paso del tiempo con dignidad. No desde la vanidad, sino desde el bienestar. Desde el deseo genuino de cuidarse, de preservar su imagen y de sentirse en sintonía con el reflejo que devuelve el espejo.
Y es que el envejecimiento no distingue género. La piel pierde colágeno y elasticidad tanto en hombres como en mujeres. Las arrugas aparecen, los tejidos caen, el cansancio se nota en la expresión. Y es completamente natural que alguien quiera hacer algo al respecto. Hoy por hoy, los varones entienden que cuidarse no es un acto de debilidad, sino de salud y de amor propio.
En el consultorio, los vemos llegar con más frecuencia que nunca. Profesionales, deportistas, padres, empresarios, jóvenes y adultos. Algunos con una inquietud puntual —ojeras marcadas, piel opaca, caída de pelo— y otros con el deseo de empezar a prevenir el envejecimiento de manera progresiva y natural. Lo que los une es la intención: mantener una imagen que los represente, que los potencie, que los haga sentirse bien consigo mismos.
La clave está en el enfoque. La estética masculina no busca transformar, ni embellecer en el sentido clásico. Busca refrescar, mejorar rasgos, suavizar el cansancio facial y detener sutilmente los signos del tiempo. Siempre respetando la estructura facial, sin feminizar ni exagerar. Y esto es muy importante: los hombres quieren resultados visibles, sí, pero sin perder la naturalidad ni su identidad.
Entre los tratamientos más elegidos por los pacientes masculinos se encuentran:
• Toxina botulínica: para suavizar arrugas del entrecejo, la frente y las patas de gallo sin congelar la expresión.
• Relleno de ojeras y surcos: ideal para recuperar el aspecto descansado y joven, especialmente en rostros con marcada fatiga visual.
• Bioestimuladores de colágeno: como Sculptra o Radiesse, que mejoran la firmeza, calidad de piel y contorno facial sin dar volumen artificial.
• Terapias capilares: como plasma rico en plaquetas, exosomas o mesoterapia, para fortalecer el cuero cabelludo y prevenir la caída.
• Peelings, skinboosters y tratamientos de luminosidad: que devuelven vitalidad sin alterar la expresión.
• Depilación definitiva o remodelación corporal: también cada vez más solicitadas para acompañar la actividad física o mejorar zonas específicas.
Todo esto, realizado con criterio, con una planificación adecuada y con acompañamiento médico profesional, puede generar un impacto muy positivo no solo en la imagen externa, sino también en la seguridad personal y la autoestima.
Porque aunque durante mucho tiempo el autocuidado masculino fue silenciado, hoy entendemos que cuidarse no es un acto de vanidad. Es una forma de validarse. De respetarse. De estar bien, por dentro y por fuera.
Y eso no tiene género.
Tampoco tiene edad. Muchos hombres empiezan a cuidarse en la adultez, otros desde los 30, otros luego de atravesar cambios personales, profesionales o de salud. Lo importante es que cada vez es más natural, más aceptado y más celebrado. Porque la masculinidad no está reñida con el deseo de sentirse bien en la piel propia. Muy por el contrario: hoy la masculinidad madura también se redefine desde el bienestar, el autocuidado y la conciencia de los cambios del tiempo.
Como médica, me parece fundamental seguir desmitificando esta idea de que la estética es “solo para mujeres”. El cuidado personal no debería tener género. Debería ser entendido como parte del bienestar integral. Como una herramienta para vivir mejor.
Por eso, si sos hombre y estás leyendo esto, quiero que lo sepas: no hay nada superficial en quererte ver bien. Es válido, es saludable y es parte de esta nueva manera de vivir la estética: sin tabúes, sin etiquetas y con total libertad.
Contacto:
Tel: +5493416670625
Instagram: @dravirginiasacco / @cara.medicinaestetica
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