¿Cómo fueron los inicios en su profesión?
Mis inicios fueron, silenciosos y muy trabajados formándome en Hospitales públicos de la Provincia de Buenos Aires. No estuvieron marcados por ninguna épica, sino por una combinación de curiosidad, incomodidad y sentido de responsabilidad.
¿En qué consistió esa formación?
Me formé en una psiquiatría de diagnósticos cerrados y en las respuestas rápidas. Mi interés se centró menos en poner rótulos y más en comprender a las personas, en sus vínculos, en sus contextos, y en sus historias. Y advertí los límites del modelo clásico y mi incomodidad dentro de él.
Y entonces… ¿cómo continuó?
Trabajé en ámbitos institucionales, clínicos y académicos, aprendiendo de los pacientes y de las tensiones del propio sistema. Mi participación en asociaciones profesionales, la docencia y el intercambio internacional no persiguieron prestigio, sino una necesidad de ampliar la mirada.
Hay una pregunta que nunca me abandonó: ¿cómo acompañar el sufrimiento sin reducirlo, sin simplificarlo, sin convertirlo en mercancía ni en estadística?
Esa pregunta, más que resolverse, fue una posición ética que determinó mi recorrido profesional.
¿Cómo pudo llevar eso a la acción para ayudar a quienes lo necesitan?
Actualmente brindo sesiones de acompañamiento clínico a personas en situaciones de sufrimiento psíquico, a instituciones y organizaciones. Ayudo a dar sentido a aquello que duele, que se repite o que se vuelve violento: abordaje de conflictos en ámbitos laborales, educativos y familiares (mobbing, bullying, tensiones de poder, microviolencias).
Además coordino grupos de lectura, para la comprensión y transformación de conflictos humanos, individuales y colectivos.
¿Y a través de sus libros “Las violencias que soportamos” o “El amor que no encontramos”?
Con respecto a mis libros, no se centran solo en el síntoma, sino en las tramas culturales, vinculares y narrativas que sostienen, subjetividad, amor, poder y cultura contemporáneas.
Volviendo a usted, ¿cómo se proyecta en el mediano plazo?
Me proyecto consolidando un espacio de trabajo y reflexión que articule clínica, pensamiento crítico, docencia y difusión.
Me interesa una práctica profesional que no se limite a la intervención individual, sino que se abra, dialogue con los fenómenos sociales, culturales y vinculares que producen sufrimiento hoy.
¿Cuál es su diferencial?
Me diferencia una mirada. Con más de treinta años de experiencia clínica, el haber ocupado espacios de referencia institucional y representación internacional, me permitió observar cómo el sufrimiento psíquico no es solo individual, sino efecto de estructuras, discursos y prácticas que integra dimensiones que suelen aparecer fragmentadas: lo psicológico, lo vincular, lo social, lo cultural y lo simbólico. “Lectura” que pude plasmar en libros.
Me diferencia una posición ética: no ofrezco soluciones rápidas ni promesas de bienestar inmediato. Acompaño procesos de toma de conciencia.
Para finalizar: una reflexión sobre el camino recorrido…
Aprendí que no todo crecimiento es acumulación de logros, sino afinamiento de sentido: elegiría mejor las batallas y los lugares desde donde uno habla.
Dr. Diego Jatuff | Especialista en Psiquiatría
Contacto telefónico: 15-4673-1920
Mails: [email protected] / [email protected]
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