Pedro Lizondo, ¿cómo fueron los inicios de su emprendimiento?
El Alfar empezó como un sueño en el año 2016. Al principio nuestra cooperativa fue un proyecto de apoyo a madres jefas de hogar del Barrio Puerto Argentino, un barrio humilde ubicado en la zona del Mercofrut de Tucumán.
Allí con un grupo de amigos nos organizamos, buscamos una docente de cerámica, la profe Carla, y empezamos a estudiar ese mismo año. Empezamos siendo sólo 2 ceramistas Vilma y Eli, y 5 voluntarios más.
La Parroquia del Barrio siempre nos apoyó de la mano del Padre Martín y allí instalamos nuestro taller.
En 2017 conseguimos nuestro horno gracias al Fondo Semilla que fue un programa de la Nación, y nadie nos paró desde entonces.
La pandemia fue difícil, pero gracias a la fortaleza de nuestros compañeros, un gran compromiso y esfuerzo de todos logramos pasarla.
En la actualidad somos un equipo de diez personas y nos encontramos dando talleres, yendo a ferias, brindando servicio de horneadas, produciendo cada vez más cantidad y variedad que nos permite hacer ventas mayoristas a revendedores, tenemos nuestra propia vidriera de exposición en Barrio Norte y estamos buscando expandirnos a otras provincias, junto con crecer en número de ceramistas, además queremos expandir nuestro modelo a otros barrios, buscando inversores y sponsors.
Nos encontramos en San Miguel de Tucumán, Tucumán. Barrio San Cayetano, dentro de la Parroquia Inmaculada Concepción.
¿Cuáles son los servicios que brindan al público?
Realizamos los siguientes servicios:
-Alquiler de horno para ceramistas.
-Talleres de cerámica.
-Citas de pintura de piezas en eventos privados.
-Producción de piezas al por mayor.
-Producción de piezas personalizadas.
¿Cuáles son sus diferenciales en el rubro?
Nos destaca que somos una cooperativa de barrio con el ímpetu de generar un espacio laboral seguro, estable, amable y con beneficios. Buscamos superar nuestras capacidades creativas, apoyar a quienes forman parte del equipo y brindar un trato amable y cercano a nuestros clientes. De nuestras piezas se puede saber nombre y apellido de su creadora y nuestro dinero queda en las familias del barrio, puntualmente en mujeres que llevan adelante su hogar. Además buscar el equilibrio en su costo, para que una pieza de El Alfar pueda llegar a todas las casas.
Si comenzaran de nuevo, ¿qué harían diferente?
Nuestro camino fue sinuoso, pero creemos que nos encontramos creciendo profesional y humanamente. Sostenernos ante las adversidades ha sido y sigue siendo un desafío enorme, sobre todo para cooperativas y pymes como nosotros. Pero mirando hacia atrás nos enorgullece haber llegado hasta aquí.
Datos de contacto:
Instagram: https://www.instagram.com/elalfar_tuc/
Mail: [email protected]
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