viernes 10 de abril del 2026

“El nuevo cansancio emocional: sentir que todo depende de vos”

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“El nuevo cansancio emocional: sentir que todo depende de vos”
“El nuevo cansancio emocional: sentir que todo depende de vos” | CONTENTLIKE
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1. ¿Porque se habla de cansancio emocional en la crianza y por qué muchas madres sienten que todo depende de ellas?

Por un lado, tenemos a la famosa carga mental. Históricamente, los chicos hicieron actividades, fueron al colegio, tuvieron tareas. Pero hoy, sus agendas están sobrecargadas, y las madres, además de criar, trabajan dentro y fuera de casa.

Entonces, en muchos casos se sienten como malabaristas, que si dejan de estar alertas, pierden una -o varias- pelotas.

Los padres se están involucrando cada vez mas en la crianza, pero aun, debemos decirlo, el croquis semanal sigue estando en las espaldas de las mujeres.

2. ¿Cómo impacta esto en los hijos?

Cuando alguien está cansado, está menos disponible. Quizás tiene media hora para jugar, pero se siente tan sobreestimulado, que simplemente, no puede conectar.

Los chicos no diferencian presencia de disponibilidad, entonces puede aumentar la demanda. “Cuando mas cansada estoy, es cuando más demandante se pone” me dicen. Realmente es así.

No es falta de amor. Es falta de batería emocional.

3. ¿Qué cosas hacemos los adultos sin darnos cuenta que aumentan el nivel de ansiedad o sobreestimulación?

Este es un gran punto, porque si identificamos qué nos mantiene en la rueda, podemos trabajarlo.

Una de las cosas que suele pasarnos, es que cuando estamos en modo alerta, dejamos de pensar correctamente. No podemos distinguir entre lo que es realmente importante de lo que no. Entonces quizás nos cargamos con más tareas, que no son primordiales.

Otro de los puntos, es el sentir que no podemos bajar la guardia. No somos robots que elegimos a qué ritmo funcionar ni tenemos un disyuntor para apagarnos cuando terminamos nuestras tareas. Entonces llegamos a casa y seguimos haciendo cosas sin descanso.

Otra, es cargar la agenda sin compartirla con el otro progenitor. Ambos deben estar al tanto y poder ocuparse. Sino, dividimos tareas, pero siguen estando en nuestra cabeza.

4. ¿Por qué hoy a los chicos les cuesta aburrirse o estar tranquilos?

Porque no hay tiempo para aburrirse! El poco tiempo libre que tienen, lo llenan con pantallas, por lo que no desarrollan su creatividad ni su capacidad de espera.

Los juegos de pantallas tienen un bombardeo de estímulos tan grande, que cuando ellos tienen que sentarse a pensar que hacer, o esperar, realmente no pueden. Es necesario volver a las tardes sin actividades ni pantallas.

5. ¿Qué pequeños cambios pueden hacer los padres para bajar el ritmo?

Primero, preguntarse qué suma realmente al bienestar familiar y qué no. Si la clase de francés es a las 8 de la noche, y requiere una logística china de traslado, quizás no sea momento de sostener esa actividad.

Segundo, darse el tiempo de armar una agenda que ambos conozcan. Y que cuando uno asuma el “ocuparse”, se ocupe 100%.

Tercero, darse pausas! Todos necesitamos descansar. Tenemos que dejar de naturalizar el “no parar”. Una siesta, 10 minutos mirando la pared, un café en silencio. Cualquiera de estas alternativas sin usar el celular, carga nuestras baterías.

Nuestros hijos no necesitan padres perfectos que cumplan 100% con mil expectativas. Necesitan madres y padres lo suficientemente buenos, sanos, felices.

Somos personas también, no nos olvidemos de preguntarnos, de vez en cuando, de qué tenemos ganas.

 

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