¿Cómo detectás las tendencias que van a definir el futuro del interiorismo?
Para mí, las tendencias no se buscan: se descubren. Aparecen cuando viajo y recorro espacios bien pensados —desde un hotel hasta una tienda o un aeropuerto—, donde cada decisión de diseño tiene intención.
A eso se suman ferias y eventos del sector, que funcionan como termómetro de lo que viene.
De esa combinación de observación y experiencia surgen ideas, materiales y nuevas formas de habitar que después se transforman en proyectos.
¿Qué rol tienen los viajes en tu mirada como diseñadora?
Viajar es clave para ampliar la mirada como diseñadora. Cada ciudad tiene su identidad y al recorrerla observo no solo la estética, sino cómo se viven los espacios: la circulación, los materiales y su relación con el entorno.
Ese contacto con distintas culturas construye una sensibilidad más amplia que luego se refleja naturalmente en mis proyectos.

¿Cómo trasladas esas ideas que ves en otros lugares a tu propio trabajo?
Todo lo que veo en mis viajes se va transformando en un archivo visual que luego aparece reinterpretado en mis proyectos. Pero no se trata de copiar: cada espacio tiene su identidad, su cultura y su manera de habitarse, por lo que las ideas siempre deben adaptarse a ese contexto.
También pongo mucho foco en lo local, en cómo cada lugar trabaja sus propios materiales y recursos porque ahí es donde aparece la verdadera autenticidad. Las tendencias inspiran, pero el diseño siempre tiene que responder a la esencia de cada espacio.
¿Qué tendencias crees que van a marcar el diseño de interiores en los próximos años?
Hoy, el diseño de interiores está atravesando un cambio profundo: ya no se trata solo de cómo se ve un espacio, sino de cómo se siente y cómo impacta en nuestra calidad de vida.
Por eso crecen los materiales nobles y naturales, los espacios luminosos y equilibrados, y una mayor conexión con el entorno, integrando cada vez más el interior con el exterior.
También hay una búsqueda de mayor autenticidad, con interiores más personales que reflejan el estilo de vida de quienes los habitan.
El diseño deja de ser un lujo estético para convertirse en una herramienta concreta de bienestar.

¿Qué te dejan personalmente todos esos viajes y recorridos por distintos lugares del mundo?
Viajar es una de mis mayores fuentes de aprendizaje como diseñadora. No solo por lo que veo, sino por las conversaciones y miradas que surgen en el camino, que enriquecen mi forma de entender cómo se habitan los espacios.
También es muy importante para mí compartir ese recorrido con mi comunidad: mostrar en tiempo real lo que descubro, generar interacción y acercar el diseño a más personas, hacerlo más accesible.
Viajar me confirmó que el diseño empieza mucho antes del proyecto: empieza en la forma en que miramos.
Lola Lloret
Celular: 11 6200 7321
Instagram: @bylolalloret
Mail: [email protected]
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