¿Cuántas veces seguimos adelante aunque por dentro sintamos tristeza, miedo, ansiedad o agotamiento? Vivimos en una sociedad que valora la productividad, la inmediatez y el hacer constante, pero que muchas veces deja poco espacio para escuchar lo que sentimos. Sin embargo, nuestras emociones tienen mucho para decirnos. Lejos de ser un obstáculo, son señales que nos invitan a mirar hacia nuestro interior y atender aquello que necesita cuidado.
En este contexto, las Flores de Bach se presentan como una herramienta natural y complementaria para acompañar el mundo emocional. Desarrolladas por el médico inglés Dr. Edward Bach en la década de 1930, consisten en un sistema de 38 esencias florales que buscan favorecer el equilibrio emocional y el autoconocimiento.

La propuesta del Dr. Bach fue innovadora para su época: comprendía que detrás de muchos malestares existían emociones no expresadas o estados internos que requerían atención. Por eso creó distintas esencias destinadas a acompañar sentimientos como el miedo, la incertidumbre, la angustia, la impaciencia, la falta de confianza, la soledad o el desánimo.
Uno de los aspectos más valiosos de esta terapia es que no intenta suprimir las emociones ni etiquetarlas como positivas o negativas. Por el contrario, invita a reconocerlas, comprenderlas y transitarlas de una manera más saludable. Cada preparado floral es personalizado y se adapta al momento particular que atraviesa cada persona, ya que no todos vivimos las experiencias de la misma manera.
Las Flores de Bach pueden ser utilizadas por niños, adolescentes, adultos y personas mayores. Muchas veces acompañan procesos de cambio, duelos, separaciones, estrés laboral, crisis personales o etapas en las que se necesita fortalecer recursos internos para afrontar nuevos desafíos.

Si bien no reemplazan tratamientos médicos ni psicológicos cuando estos son necesarios, constituyen una valiosa terapia complementaria dentro de una mirada integral del bienestar.
Como terapeuta floral, suelo recordarles a mis consultantes que las emociones no son nuestras enemigas; son mensajeras. Cuando aprendemos a escucharlas con respeto y sin juicio, descubrimos aspectos de nosotros mismos que estaban esperando ser atendidos.
Quizás allí radique la vigencia de las Flores de Bach. En recordarnos que el bienestar no consiste en dejar de sentir, sino en aprender a acompañarnos con mayor conciencia, equilibrio y amor hacia nosotros mismos.
Valeria Auletta
Counselor y Terapeuta Floral
Instagram: @valeauletta.terapeuta
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