¿Cómo llegó la improvisación a tu vida y qué transformó en tu forma de moverte?
La improvisación llegó a mi vida durante la universidad, en un momento en el que la técnica ocupaba un lugar muy importante y a su vez, la técnica venía desde afuera y había que perfeccionar la asimilación. Y ahí apareció la posibilidad de habitar el movimiento desde otro lugar, menos rígido y más consciente. La improvisación no vino a reemplazar la técnica, sino a dialogar con ella. Me permitió dejar de “hacer pasos” para empezar a escuchar el cuerpo, entender qué necesitaba, cómo se expresaba y desde dónde se movía. Realmente, fue un cambio profundo, en el cual pasé de ejecutar a experimentar.
¿Qué lugar ocupa hoy la técnica cuando se trabaja desde la improvisación?
Hoy la técnica no desaparece, pero se resignifica. Ya no es un molde que hay que cumplir, sino una herramienta que se puede explorar, desarmar y volver a armar. Desde la improvisación, un gesto técnico puede desglosarse, expandirse, transformarse. Y eso genera una relación mucho más orgánica con el movimiento. Ya que, la técnica deja de ser algo externo que se impone y se vuelve algo interno que se comprende. En Connected Body, trabajamos justamente desde ese lugar, es decir, integrar la técnica sin perder la escucha del cuerpo.
¿Cómo puede la improvisación ayudar a quienes sienten que “no saben bailar”?
La improvisación es una gran aliada para romper con esa idea. Muchas personas creen que necesitan cierta técnica, flexibilidad o experiencia previa para bailar, y eso no es así. En realidad, lo único que se necesita es disponibilidad. La improvisación permite entrar en el movimiento sin juicio, sin exigencias, sin comparación. En Connected Body trabajamos con la idea de que no hay edad para bailar, ni un cuerpo ideal para hacerlo porque cada persona puede encontrar su forma, su tiempo y su lenguaje.
¿Qué importancia tiene el tiempo propio del cuerpo en este proceso?
Es fundamental. Cada cuerpo tiene su historia, sus ritmos, sus posibilidades. La improvisación enseña a respetar eso. No se trata de llegar a un resultado, sino de transitar un proceso. En las clases, damos espacio para que cada persona explore desde donde está, sin apuro. La guía es importante, pero también lo es la escucha. Cuando el cuerpo tiene tiempo, aparece otra calidad de movimiento, que es más auténtica, más presente y más conectada.
¿Cómo se integra el cierre de la clase dentro de esta experiencia?
El cierre es tan importante como el inicio. El estiramiento no es solo una cuestión física, sino también un momento de integración. Después de haber explorado, improvisado y habitado el movimiento, el cuerpo necesita asimilar esa experiencia. Dado que, el estiramiento permite bajar, ordenar y registrar. En Connected Body, entendemos la clase como un recorrido completo, ya que todo forma parte de un mismo proceso de conexión.
Connected Body es un espacio de exploración del movimiento consciente, donde la técnica se integra con la escucha del cuerpo y la improvisación abre nuevas posibilidades de expresión. No se necesita experiencia previa: solo ganas de habitar el propio cuerpo.
Connected Body - Romina Nuñez
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