“Nuestros padres tuvieron hijos. Nosotros tenemos perros”, esta frase la escuche los otros dias en una sala de espera y me hizo pensar que para muchas mujeres de nuestra generación, formar una familia dejó de ser un destino que simplemente sucede y se convirtió en una decisión que debe hacerse lugar dentro de una vida llena.

En Argentina, los nacimientos pasaron de 777.012 en 2014 a 413.135 en 2024. Pero hay un dato muy interesante: según UNFPA, el 57% de las personas de entre 18 y 45 años tiene menos hijos de los que desearía si no existieran limitaciones. Entonces, quizás no se trate simplemente de que dejamos de desear. Tal vez cambiaron las condiciones en las que intentamos convertir ese deseo en una realidad.
Pensemos en una mujer de treinta y tantos. Estudió, construyó una profesión, tiene un trabajo, una pareja y proyectos. Y, en medio de todo eso, aparece una pregunta: ¿quiero tener un hijo? Y llegan otras: ¿cuándo?, ¿con quién?, ¿qué pasará con mi trabajo?, ¿con mi cuerpo?, ¿con mi pareja?, ¿con el tiempo que tengo para mí?
La maternidad no se agrega a una vida existente. Muchas veces exige reorganizarla. Trabajo, pareja, dinero, deseo, cuerpo, cuidados y proyectos personales: un puzzle en el que no siempre todas las piezas encajan.
Y hay algo más: la decisión está atravesada por un mandato que puede responsabilizar o castigar a la mujer. Si tiene hijos demasiado joven, arriesga su carrera. Si espera, esperó demasiado. Si no los tiene, tendrá que explicar por qué.
Quizás la pregunta no sea solamente “¿quiero ser madre?”. También es: ¿qué parte de mi vida tendría que transformar para serlo? ¿Cuánto de esa reorganización deseo y cuánto temo?
Quizás no cambiamos hijos por mascotas. Quizás estamos intentando construir una familia que pueda convivir con una identidad que ya no estamos dispuestas a entregar a cambio de ser madres.
Y tal vez una gran pregunta de las mujeres de hoy sea esta: cómo hacer lugar al deseo sin tener que desaparecer dentro de él.
Vanesa Bolenberg
Psicóloga. Especialista en Psicología Vincular de Familias con Niños y Adolescentes.
Instagram: @vanesabolenberg.psicologa
Email: [email protected]
Detrás de cada voz hay una persona: otra manera de enseñar a cantar
Ximena Sáenz: “La cocina es infinita, cuanto más aprendo, menos sé”
De Lali y Joaquín Levinton a Pimpinela: todos los ganadores del Martín Fierro de la Música