El trastorno por déficit de atención/hiperactividad es una condición neuroconductual y del desarrollo que afecta a millones de personas en todo el mundo. La prevalencia ha escalado a nivel mundial a un 8%. Se ha transformado en una de las patologías crónicas más frecuentes de inicio en la edad pediátrica llevando a medicalización temprana y estigmatización en los niños. ¿Pero basta solo con la medicación? Desde la Medicina Funcional abordamos intervenciones que junto con otras terapias pueden mejorar y generar mayor bienestar.
El TDAH es un trastorno basado en dopamina y muchos de los estimulantes que se utilizan abordan esta vía. ¿Pero sabemos que podemos comer para producir dopamina? Se requieren tirosina y Vit B6 que los obtenemos de los garbanzos y del hígado por ejemplo. Necesitamos proteínas para degradarla en aminoácidos y que se conviertan en neurotransmisores, la proteína no puede faltar tanto en TDAH como en cualquier patología de salud mental.
También son muy importantes los minerales como magnesio, zinc, hierro y cobre. Los niños que toman hierro junto con metilfenidato necesitarán menos medicación para controlar sus síntomas, lo que normalmente también significa menos efectos secundarios, ya que se puede usar una dosis más baja. Y siempre evaluando los niveles con los laboratorios correspondientes.
Los pacientes con TDAH tienen alta incidencia de trastornos del sueño con lo cual el magnesio puede ayudar en estos casos, sumemos semillas de calabaza, nueces, almendras, semillas de girasol a la alimentación y evaluaremos suplementación en los casos necesarios.
Siempre la alimentación es importante para acompañar. La adherencia a una dieta mediterránea mejoró los síntomas de TDAH en niños en edad escolar.
La medicación puede ser muy importante para disminuir comorbilidades pero también tenemos que hacer foco en macro y micronutrientes como por ejemplo la Vitamina D que suele encontrarse en rangos insuficientes en estos pacientes.
¿Sabías que el ejercicio es de suma ayuda? Sabemos que algo tan simple como cinco minutos saltando antes de un examen puede resultar en una reducción del 28% de errores en ese examen. También puede mejorar la atención en un 40% durante los siguientes minutos a una hora. Y tiene sentido cuando hablamos de ejercicios e intervenciones porque gran parte de lo que intentamos hacer con los medicamentos que usamos para el TDAH es alterar el flujo sanguíneo, hacia la corteza prefrontal, y hacer que la sangre circule haciendo ejercicio también ayuda con eso.
Como ves, las intervenciones en el estilo de vida pueden sumar beneficios para los pacientes con TDAH y mejorar su calidad de vida.
Contacto | Dra. Mariela Panichella
Instagram: dra.mariepanichella
Email: dra.mariepanichellagmail.com
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