sábado 21 de febrero del 2026

Mindfulness para empezar el año: el propósito que transforma la manera de vivir

Por Áine Psicología y Desarrollo Personal.

Mindfulness para empezar el año: el propósito que transforma la manera de vivir
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Mientras muchos comienzan el año con listas interminables de objetivos, hay una propuesta que invita a algo diferente: en lugar de hacer más, estar más presentes. Para las especialistas de ÁINE —espacio dedicado a la psicología, yoga y mindfulness— el verdadero cambio no empieza con metas externas, sino con una transformación en la forma de habitar lo cotidiano.

“Cada inicio de año trae entusiasmo, pero muchas veces también presión. Las personas se exigen cambios drásticos que muchas veces no son sostenibles. Desde el mindfulness proponemos algo más simple y profundo: aprender a estar en el momento que estamos viviendo”, explican.

Vivimos en una cultura que premia la productividad, la multitarea y la inmediatez. La sensación de estar siempre corriendo se naturalizó, y muchas veces no advertimos el impacto que eso tiene en nuestra salud emocional. Este ritmo constante nos desconecta de lo esencial: nuestras emociones, el cuerpo y los vínculos.

El mindfulness —o atención plena— es la práctica de prestar atención de manera intencional al presente, sin juzgar lo que ocurre. No se trata de “dejar la mente en blanco”, sino de desarrollar una actitud consciente frente a la experiencia diaria. “Estar presentes no significa que desaparezcan los problemas, sino que aprendemos a responder en lugar de reaccionar. Eso impacta directamente en la ansiedad, el estrés y la calidad de nuestras decisiones”, señalan.

El propósito de cultivar presencia no depende de un resultado futuro, sino de una práctica cotidiana. Cuando una persona comienza a entrenar la atención plena, empiezan a modificarse pequeños hábitos: se escuchan más las propias necesidades, mejora el descanso, se fortalecen los vínculos al estar realmente disponibles y disminuye la sensación de vivir en piloto automático.

“Muchas veces creemos que necesitamos cambiar todo para sentirnos mejor. Pero el cambio más poderoso puede ser aprender a estar donde estamos”, afirman.

Incorporar mindfulness no implica aislarse del mundo ni disponer de largas horas libres. Se trata de llevar conciencia a acciones simples: desayunar sin celular, caminar percibiendo la respiración, escuchar sin interrumpir o hacer una pausa antes de responder un mensaje.

Integrando el mindfulness a la vida cotidiana

Para esto, proponen comenzar con micro-prácticas diarias. “No buscamos que las personas mediten una hora por día. Buscamos que puedan vivir con mayor intención los momentos que ya forman parte de su rutina”.

Ejercicio práctico: el ritual de los 3 minutos

  1. Detenerse. Elegir un momento del día (al despertar o antes de dormir) y sentarse cómodamente.
  2. Respirar consciente. Llevar la atención a la respiración durante un minuto, sin intentar modificarla. Solo observar.
  3. Registrar el cuerpo. Durante el segundo minuto, notar sensaciones físicas: tensión, temperatura, contacto con la silla o el suelo.
  4. Intención del día. En el tercer minuto, formular internamente una intención simple, como: “Hoy elijo responder con calma” o “Hoy voy a escuchar con atención”.

Tres minutos diarios pueden empezar a cambiar la manera en que transitamos el año, concluyen.

En un contexto de hiperconexión y cansancio emocional, quizás el propósito más transformador no sea sumar más actividades, sino aprender a vivir cada una con mayor conciencia.

Próximamente lanzarán un Programa de Mindfulness para la vida cotidiana, para poder llevar a la práctica el ejercicio de la atención plena en las actividades diarias.

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