La endometriosis es una enfermedad ginecológica crónica que puede generar dolor, inflamación, síntomas digestivos, fatiga y afectar significativamente la calidad de vida. En este contexto, la alimentación no reemplaza el tratamiento médico ni existe, hasta el momento, una “dieta para curar” la endometriosis. Sin embargo, una alimentación adecuada puede ser una herramienta más dentro de un abordaje integral y personalizado.
¿Y por dónde empezar?
Más que eliminar alimentos, la propuesta es construir una alimentación de calidad, variada y sostenible. Un patrón de estilo mediterráneo puede ser una buena referencia: abundancia de verduras y frutas, legumbres, cereales integrales, frutos secos y semillas, aceite de oliva, pescado y otras fuentes de proteínas de buena calidad.

Los alimentos ricos en omega-3, como pescados grasos, y una alimentación con buen aporte de fibra y antioxidantes son especialmente interesantes por su relación con procesos inflamatorios. La evidencia disponible sobre su efecto específico en el dolor de la endometriosis es prometedora, pero todavía limitada; por eso no debemos presentarlos como un tratamiento en sí mismos.
También es importante prestar atención a los síntomas digestivos. Muchas mujeres con endometriosis refieren distensión, dolor abdominal, alteraciones del tránsito o intolerancias. En estos casos, puede ser útil evaluar individualmente qué alimentos generan molestias. Dietas muy restrictivas —como eliminar gluten o lácteos sin una indicación concreta— no deberían realizarse de manera automática, porque pueden generar déficits nutricionales y una relación más complicada con la comida.

Otro punto fundamental es cubrir las necesidades nutricionales. En mujeres con menstruaciones abundantes, por ejemplo, puede ser necesario controlar el hierro y otros nutrientes según cada caso.
La clave, entonces, no está en buscar la dieta “perfecta”, sino en identificar qué necesita cada mujer y acompañarla con un plan que pueda sostener. Nutrición, ginecología y, cuando sea necesario, otras disciplinas pueden trabajar juntas para mejorar síntomas, bienestar y calidad de vida.
Comer bien no cura la endometriosis. Pero una alimentación adecuada puede ayudar a cuidar el cuerpo mientras se trata la enfermedad.
Lic. Natalia Palavecino
MP 176
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