sábado 21 de febrero del 2026

Ojo Seco: el método que cambió el alivio momentáneo por un resultado sostenido

Durante años, el ojo seco fue tratado como una molestia menor, con soluciones que aliviaban pero no resolvían. Hoy, un enfoque basado en método, tecnología y comprensión profunda de la superficie ocular permite abordar la enfermedad de forma más eficaz y duradera. Galería de fotosGalería de fotos

Ojo Seco: el método que cambió el alivio momentáneo por un resultado sostenido
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Hay personas que no pueden leer más de unos minutos sin sentir ardor. Otras parpadean constantemente frente a una pantalla. Algunas sienten que la visión se vuelve borrosa a lo largo del día, aunque sus estudios estén “bien”. El ojo seco no siempre duele, pero incomoda, cansa y condiciona actividades cotidianas que antes se hacían sin pensar.

Con el tiempo, quedó claro que no se trata de una molestia menor. El ojo seco es una enfermedad compleja y crónica, que afecta la calidad visual y el bienestar diario. Por eso, el verdadero avance en su tratamiento no vino de una gota nueva, sino de comprender que no alcanza con aliviar síntomas: es necesario abordar el problema como un proceso.

Nuestro enfoque se basa en un método estructurado de cuatro pasos, diseñado para actuar sobre las distintas causas de la enfermedad y, en particular, sobre el funcionamiento de las glándulas de Meibomio, fundamentales para producir una lágrima estable y de buena calidad.

El primer paso es la Luz Pulsada Intensa (IPL). Esta tecnología médica actúa sobre la inflamación crónica del borde palpebral y mejora el entorno donde funcionan las glándulas. No es un tratamiento cosmético, sino una herramienta terapéutica con respaldo clínico, que prepara al ojo para responder mejor a las etapas siguientes.

El segundo paso es la fotobiomodulación, una terapia de luz que estimula la actividad celular y favorece los procesos naturales de recuperación. Su objetivo es reducir la inflamación, mejorar la función de los tejidos y potenciar los efectos obtenidos con la IPL.

Luego se realiza la microexfoliación de los párpados, una etapa muchas veces subestimada. La limpieza controlada del borde palpebral permite eliminar residuos, bacterias y toxinas que perpetúan la inflamación y deterioran la calidad de la lágrima.

El cuarto paso es el drenaje de las glándulas de Meibomio, que libera el contenido retenido y ayuda a restaurar su función. Para muchas personas, este momento marca un antes y un después su evolución.

Este método no busca resultados inmediatos y pasajeros, sino mejoras reales y sostenidas en la superficie ocular. Cada paso tiene un sentido y un orden. Cuando el ojo seco se trata con método, experiencia y una mirada integral, el alivio deja de ser momentáneo y se transforma en algo mucho más valioso: confort visual y calidad de vida duradera.

 

@drluisnietosilva

@verlavida.spa

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