En la consulta clínica con adultos con Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), hay un elemento que aparece con notable frecuencia y suele pasar desapercibido en la vida cotidiana: el temor al juicio de los demás. Este miedo no nace de la fragilidad, sino de una historia emocional marcada por exigencias, correcciones constantes y experiencias en las que la persona sintió que siempre debía “probar” algo.
Desde el enfoque neurocognitivo, esta reacción tiene fundamento. Las dificultades en la regulación emocional, características del TDAH, hacen que cualquier comentario o gesto externo pueda sentirse más intenso de lo esperado. Cuando esto se combina con años de críticas, confusiones en el aula o desafíos laborales, la autoevaluación se vuelve estricta y el miedo a decepcionar, persistente.

En la vida diaria, esta sensibilidad se expresa de maneras sutiles pero muy desgastantes: evitar pedir ayuda para no parecer “desorganizado”, sobreexplicarse ante situaciones simples, esforzarse más de lo saludable para no generar una mala impresión o ajustar la propia conducta según lo que se cree que los demás esperan. Con el tiempo, esta adaptación constante produce cansancio emocional, tensión y una sensación de alerta que interfiere en la concentración y el descanso.
El miedo al juicio también impacta en la identidad. Muchas personas con TDAH desarrollan una mirada interna excesivamente crítica, dudan de sus capacidades y viven con la sensación de estar “quedando en deuda”. Esto no solo afecta su autoconfianza, sino también la forma en que se relacionan con proyectos personales, vínculos y decisiones laborales.
Acompañar este proceso implica brindar herramientas que permitan comprender el origen de estas sensaciones, reducir la autoexigencia y fortalecer la regulación emocional. La psicoeducación, el reconocimiento de patrones aprendidos y el entrenamiento en habilidades socioemocionales ayudan a diferenciar la crítica real de la anticipada y a construir un trato más amable con uno mismo.
Comprender cómo la mirada ajena influye en el día a día no busca señalar errores, sino abrir espacio a una interpretación más compasiva de la propia historia. Cuando un adulto con TDAH logra identificar por qué el juicio pesa tanto, recupera libertad para actuar desde su autenticidad, sin miedo y con mayor autoaceptación.
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Lic. Prof. Noelia Antenucci – M.P. 263.596
Profesora en Psicología
Licenciada en Psicopedagogía
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Tel.: +54 9 221 459-5204
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