domingo 16 de mayo de 2021
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CELEBRIDADES | 06-08-2016 18:30

Las mujeres de Iñaki Urlezaga

"Sin ellas no hubiera podido viajar por el mundo". Galería de fotos

Cuando se baja el telón, Iñaki Urlezaga se retira con el alma rebosante por los aplausos y la ovación del público que lo sigue y admira su arte. Pero su majestuosidad y perfección innata de este bailarín no sólo se valió del dote de la naturaleza, sino que se complementó y perfeccionó con el respaldo de un equipo familiar que se formó exclusivamente para su carrera y que, como un engranaje perfecto, funciona y ajusta sumecanismo para que todo encastre con milimétrica precisión.

Los Urlezaga son una familia común, en la que hay encuentros y desencuentros, pero sobre todas las cosas prepondera el amor. Tienen un mágico equilibrio entre sencillez y distinción unido a la sabiduría de haber armado una empresa familiar con intuición, esfuerzo y un afecto que sobrepasa lo imaginable. El primer eslabón de esta cadena es la abuela Rosa que fue bautizada "Baba" por su nieta. Ella fue la responsable de transmitir en la familia el amor por el ballet y con indisimulable orgullo habla sobre las cualidades de Iñaki:

"Apenas nació me di cuenta que le gustaba el baile. Cuando era un bebé bailaba en el andador y cuando era un niño iba a hacer las compras y danzaba por la calle".

Con sus noventa años, la abuela detalla la infancia de su nieto y recuerda sus primeros pasos en la danza cuando lo llevó a la escuela de su hija Lilian ("Chichi") Giovine que funcionaba detrás de su casa. Ella le enseñó los primeros pasos y le brindó las herramientas para bailar. Era su tía y su maestra. Atenta, su otra hija "Nelita", mamá de Iñaki, ex modelo y bailarina de folclore, continúa con el relato. "Fue el bailarín más joven de la provincia y sus compañeros de la escuela hasta el día de hoy lo van a ver y lo alientan. A pesar de que en la familia casi todos son médicos, cuando tenía 6 años, Iñaki le dijo al padre que quería ser bailarín y tuvo apoyo incondicional".

Iñaki tiene muchas cosas de su papá, Esteban, quien falleció el año pasado, pero su carácter es casi calcado al de su madre quien aún hoy, lo reta cuando hace alguna macana. "Este año me trajo un montón de multas del auto, ¡no puede ser! Hoy llegó otra. ¡Ya le dije que preste más atención!. Iñaki es un desastre con algunas cosas. Como su padre le llevaba los papeles él nunca se ocupó de pagar impuestos ni servicios y hasta le cortaron la luz de su casa. Ahora por suerte se organizó". Con esa misma firmeza, Nelita también es la crítica que está en cada presentación, sentada en la última fila atenta a cada instancia del espectáculo:

"Apenas se abre el telón, ya me doy cuenta de cómo está y cómo va a bailar. Cuando no me gusta lo que hace, voy al camarín y lo miro fijo. Ya sabe por mi mirada qué pienso. Pero también lo aplaudo a rabiar cuando lo hace bien. Ahora está bailando como los dioses"

Al lado de Nelita, está Marianela, la única hermana de Iñaki, quien dejó su trabajo en el Banco Mundial para ayudar a "Iñi" y se siente satisfecha y feliz con lo que lograron juntos. "Lo veía muy desprotegido y a los 22 años, inconciente y desprejuiciada, lo fui a ver a Tito Lectoure, dueño del Luna Park y le dije que quería el Estadio para que baile mi hermano. El se rió y me preguntó quién iba a pagar eso y yo, totalmente convencida, le aseguré que iba a vender todas las entradas. Lectoure me ayudó. Se asoció al proyecto creo que porque le dí pena. Se encargó de todo lo que nos faltaba a nosotros y `explotó el Luna´", rememora.

Marianela, además de dedicarse profesionalmente a la carrera de su hermano, también tiene su propia familia conformada por su marido, odontólogo, y sus dos hijas mellizas Esmeralda y Antonia de 8 años. "Ellas también siguen de cerca la carrera de su tío. Y lo aplauden desde la primera fila. Se adoran mutuamente", cuenta mientras las pequeñas se cuelgan del cuello de Iñaki demostrándole su cariño. Además de la escuela, las niñas también hacen otras actividades: ya probaron con destreza, patín y ahora Esmeralda, que además es ahijada de Iñaki, hace danzas. Y es el propio tío el encargado de llevarla a las clases. Con el honor que significa que la pequeña pueda seguir sus pasos, no pierde de vista que es una niña y asegura: "No quiero que tenga ninguna presión. Que ella haga lo que quiera", confiesa.

Es un momento preciso para hacer una revisión de su carrera:

"La danza me dio mucho pero me quitó tiempo. La vida del artista es muy artesanal; es una profesión lenta, requiere de profundidad y nada se puede acelerar. En estos tiempos tan vertiginosos se prepondera lo efímero y lo fugaz".

"Aún hoy entreno 8 horas todos los días y además me cuido en las comidas. Soy vegetariano y estoy bien. La búsqueda es constante, y con los años fui adquiriendo sabiduría. Cada vez estoy más sereno y tal vez un poco más sabio. Trato de que nada haya pasado en vano. Estoy satisfecho con lo construido", reflexiona Urlezaga. Abocado a un ambicioso proyecto, Iñaki cuenta: "Estoy disfrutando algo maravilloso que es `Danza´, la Compañía que estoy dirigiendo artísticamente. Es un proyecto federal para incluir bailarines de todo el país. Hay mucho talento y es bueno que puedan tener la oportunidad de demostrarlo. Eso se formó en el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación que dirige Carolina Stanley y estoy muy entusiasmado llevándolo adelante". Como culminación de las funciones por los festejos del Bicentenario, Iñaki se presentará en el teatro Opera del 10 al 12 de agosto con un programa español que incluye "Carmen" y "Bolero de Ravel", más una coreografía propia y concluirá con "Cuentos de Chopin".

Por Leticia Pomo.

Producción: Alicia Blanco.

Fotos: Marcelo Dubini.

Agradecimientos: Dazzler Hotel Recoleta. Peinó Roxi para Fede Hecht. Maquilló Claudia Elizalde con productos C. Elizalde MakeUp y Belén para Fede Hecht.

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