Nació hace veintiocho años y creció en el corazón de Miami Beach como Grace India Goldsmith, pero como buena parte de los íconos actuales más bellos de la isla, hoy lleva con orgullo el apellido Faena. Es un gesto de entrega que tiene el mismo amor que la cruzó con Alan (61) una noche de mayo de 2021, en la fiesta de cumpleaños de su madre –Mónica– en el Saxony, el bar del Hotel Faena en esa ciudad, que por estos días estalla de argentinos enfervorizados por el Mundial. El mismo amor que los Faena quieren transmitirle a sus hijas, porque sueñan con tener muchos –”un jardín de infantes”, asegura ella– y porque, además de Rubi Roses, que cumplirá dos años en septiembre, la pancita al descubierto de Grace dice que para esa misma fecha llegará una muy buscada hermanita.
Hija de James Goldsmith, uno de los desarrolladores inmobiliarios más poderosos de Estados Unidos, y de una diseñadora pionera en el Design District de Miami, Grace tiene el arte en el ADN. Antes de conocer a Alan, trabajó en Christie’s, en el departamento de obras de arte antiguas, y luego en Bank of America Art Services, asesorando a los grandes coleccionistas. Ahora, además de curadora de Big Bang —la tienda del Faena— tiene su propia marca de diseño, GGF by Grace Faena, con la que acaba de presentarse en la Semana de la Moda parisina.
Grace tiene fecha probable de parto para el 27 de septiembre, el día de su cumpleaños. “Es muy loco: es la misma fecha que me dieron con Rubi, que finalmente nació el 23, todas de libra… ¡las chicas de libra somos lo máximo!”, se ríe y cuenta con ternura que “Alan –que también tiene a Noa, de 17, de su relación con Ximena Caminos– quiere todo nenas, es un girl dad espectacular”.
La diseñadora confiesa que la decisión de tener otro hijo tan pronto fue clara desde el principio: “Tener hijos es una bendición, siempre quisimos muchos, ¡queremos un jardín de infantes!”, bromea. Este embarazo, admite, la encontró más emocional y con menos energía que el primero, sobre todo en medio de la intensidad de la Fashion Week. “Me encantan las semanas de moda, me emociona ver mis creaciones hechas realidad y poder presentarlas –dice–. Esta vez fue un poco más difícil por el embarazo. No tengo la misma energía y fuerza de siempre y me canso mucho más rápido. Este embarazo tiene momentos más sensibles, pero intento vivir cada etapa con mucho agradecimiento por el regalo de poder crear vida”.
A eso se sumaron los festejos por los 89 de su suegra, Elisa, junto a todos los Goldsmith y los Faena y en París, desde donde volará este domingo a los Hamptons para ver de cerca el pop-up de su ropa en una tienda top del exclusivo destino de veraneo. En el medio, no deja de sorprenderse por la fiebre mundialista de los argentinos: “Para mí, siendo americana, es increíble ver la pasión y el patriotismo que tienen por su selección y por su país. Es algo muy especial y realmente se siente en la energía total”.
Sobre sus hijas, tiene una certeza y una ilusión que cuenta entre risas: “La verdad, Rubi es igual a Alan. ¡Son twins en todos los sentidos! Quizá la segunda sea un poco más parecida a mi”. Lo que sí quiere para ambas es simple y contundente: “Que tengan el amor que nos tenemos con Alan”.
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