Palito Ortega y Evangelina Salazar construyeron una de las historias de amor más recordadas de la Argentina. Se conocieron en la década del sesenta, se casaron en 1967 en una ceremonia que hizo historia por ser la primera transmitida por televisión y formaron una familia de seis hijos, quienes, al igual que ellos se vincularon al mundo del arte, la producción y la música. A lo largo de casi seis décadas, el matrimonio mantuvo un perfil reservado respecto de su vida privada, convirtiendo su hogar en un verdadero refugio.
En esta oportunidad fue Martín Ortega, quien permitió descubrir parte de esa intimidad al compartir imágenes del interior de la vivienda de Evangelina Salazar y Palito Ortega. Las fotografías dejaron ver dos de los ambientes más representativos de la casa: un imponente comedor de inspiración europea y un cálido estudio donde la música y los recuerdos ocupan un lugar central.
El comedor tradicional de Palito Ortega y Evangelina Salazar con detalles tradicionales como protagonistas
El comedor de Evangelina Salazar transmite una marcada influencia europea y una sensación de hogar construida con el paso del tiempo. Lejos de seguir las tendencias contemporáneas, el ambiente apuesta por piezas de gran valor histórico y sentimental, creando una atmósfera cálida. El gran protagonista del espacio es sin duda un tapiz que cubre prácticamente toda una pared.
Debajo del tapiz se ubica una amplia mesa ovalada de madera maciza con acabado brillante y tono caoba, acompañada por sillas de respaldo tallado y tapizado en un intenso color terracota que aporta contraste con la madera oscura. Las paredes del espacio de color oliva combinan a la perfección con el tapiz. En el centro del techo del comedor cuelga una elegante lámpara araña de bronce de múltiples brazos con tulipas opalinas, además, una gran alfombra oriental en tonos vino, crema, azul y marrón unifica visualmente el ambiente y refuerza la sensación de calidez.
El estudio de Palito Ortega, un lugar pensado para componer
Otro de los espacios que Martín compartió en sus redes sociales fue el estudio, un ambiente que refleja de manera inmediata la trayectoria artística de Palito Ortega. Un espacio repleto de decoración en madera y tonos miel, que transmite una sensación de refugio creativo donde conviven la música, la lectura y los recuerdos familiares. El gran protagonista es un piano de cola de acabado brillante que domina la habitación.
También el estudio de Palito Ortega cuenta con una amplia biblioteca empotrada donde además de libros, se pueden ver álbumes fotográficos, retratos familiares, premios, esculturas y objetos personales acumulados a lo largo de los años. La iluminación cálida y el mobiliario tradicional terminan de construir un espacio íntimo, pensado para crear, leer y conservar una trayectoria de vida.
Así, la casa de Palito Ortega y Evangelina Salazar demuestra que la elegancia no siempre está ligada a las últimas tendencias. Tanto el comedor como el estudio reflejan una vivienda construida alrededor de la historia familiar, donde cada mueble, obra de arte y objeto decorativo conserva un significado especial.
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