Hay historias que empiezan lejos de las grandes ciudades y terminan encontrando su lugar en las pantallas, las radios y las redacciones más importantes. La de María Eugenia “Maru” Duffard (42) comenzó en La Dulce, un pequeño pueblo cercano a Necochea, donde aprendió, desde muy chica, el valor de los vínculos y esa sencillez que todavía hoy reconoce como parte de su identidad. Con los años llegaron los desafíos profesionales, las grandes redacciones, la televisión, la radio y una figura que sería determinante en su carrera que fue la de Jorge Lanata.
Hoy, con una extensa trayectoria y nuevos proyectos por delante, atraviesa una etapa que disfruta especialmente. Al frente de Infobae al mediodía, encontró un equipo con el que comparte trabajo, pasión y también diversión, una combinación que considera fundamental para hacer buen periodismo. Pero detrás de la periodista y conductora también está la mujer que construyó una familia junto a Gastón Cavanagh (42), su compañero de vida y profesión, y que encontró en la maternidad, junto a sus hijas, Isabel (5) y Aurora (1), una nueva manera de organizar sus prioridades sin resignar sueños.
Maru Duffard, un presente profesional marcado por su historia y una pregunta que se repite: "¿Qué me diría Lanata?"
En diálogo con CARAS, Maru habla de sus comienzos, de las enseñanzas que conserva de Lanata, del desafío de compartir la profesión con su pareja y de la maternidad. Reflexiona sobre el éxito, el presente que eligió y aquello que espera para los próximos años que es seguir creciendo, sin dejar de ser ella misma.
—Naciste en La Dulce, cerca de Necochea. ¿Qué cosas de esa infancia todavía llevás con vos y sentís que te marcaron?
—Creo que bastante más de lo que imaginaba cuando me fui. Crecer en un pueblo te enseña cierta sencillez, a valorar los vínculos y también a no creerte demasiado importante. En La Dulce era la hija de, la hermana de, la amiga de alguien y eso te ubica. Después mi vida cambió muchísimo, pero hay algo de esa chica de pueblo que sigue intacto. Me gusta pensar que crecí y cambié sin olvidarme de dónde vengo.
—Jorge Lanata fue una figura muy importante en tu carrera. ¿Qué aprendiste de él que todavía aplicás hoy en tu manera de hacer periodismo?
—Con Jorge aprendí muchísimo, pero quizás lo más importante fue entender que el periodismo empieza por la curiosidad. Preguntar, desconfiar, dudar y animarse a mirar donde otros no están mirando. También aprendí el valor de trabajar mucho, no subestimar ningún tema y aprender a escuchar. Jorge me enseñó que además de informar hay que entretener. Para él no sirve de nada tener la mejor historia del mundo si no lográs captar la atención del otro. Después, cada periodista encuentra su propia voz, y yo fui encontrando la mía, pero mi experiencia personal y de trabajo con Jorge me marcó para siempre. Lo extraño todos los días y, siempre que tengo una duda sobre un tema profesional, una decisión importante o la disyuntiva sobre cómo encarar una historia, mi cabeza elabora la misma pregunta: “¿Qué me diría Lanata?”.
—Con Gastón Cavanagh, además de compartir la vida, comparten la profesión. ¿Cómo es trabajar y convivir con alguien que entiende tan profundamente tu mundo? ¿Cuánto hace que están juntos y cómo se conocieron?
—Nos conocimos trabajando y eso explica bastante nuestra relación. Entendemos los horarios imposibles, los viajes, las obsesiones y esa dificultad bastante periodística de dejar un tema en la puerta de casa. Nos consultamos todo el tiempo. Gastón es parte de mis proyectos, me potencia y me mejora. Es mi principal crítico, mi productor de cabecera. Funcionamos así. Vivimos el periodismo con la misma pasión, aunque cada uno construyó su propio camino. Y eso para mí es importante. Somos una pareja, pero también somos dos personas independientes, con proyectos y deseos propios.
—Sos mamá de Isabel y Aurora. ¿Qué cambió en vos desde que llegaron tus hijas y cómo hacés para equilibrar la maternidad con una profesión tan demandante?
—Me cambiaron completamente y, al mismo tiempo, sigo siendo yo. No dejé de tener ambiciones, proyectos ni ganas de trabajar porque fui mamá. Sí cambiaron mis prioridades y mi manera de administrar el tiempo. Tampoco quiero vender una imagen de equilibrio perfecto porque no existe: a veces llego bien y otras veces hago malabares. Pero hay algo que sí tengo claro y es que quiero que mis hijas me vean como una mamá que las ama y está presente, pero también como una mujer que tiene sueños, ambiciones y pasiones y,sobre todo, que disfruta de su trabajo. Creo que ese también es un aprendizaje que puedo dejarles.
Maru Duffard, entre lo conseguido y lo que espera del futuro: "el éxito no es haber llegado a algún lugar sino seguir teniendo ganas de hacer mejor mi trabajo"
—Si tuvieras que elegir un momento de tu carrera que te haya hecho pensar “valió la pena todo el esfuerzo”, ¿cuál sería?
—Me cuesta elegir una escena porque mi carrera fue más una construcción que un momento. Empecé desde muy abajo y tuve la suerte de pasar por redacciones y equipos extraordinarios, de hacer gráfica, investigación, televisión y radio. Hoy estoy viviendo una etapa muy linda y desafiante, haciendo periodismo y conduciendo con un equipo espectacular. En Infobae al mediodía construimos un equipo que se complementa y se quiere. Nos esforzamos mucho y nos divertimos, y creo que esa es la clave. Llegué con muchos años de profesión encima, pero encontré un lugar donde puedo probar cosas nuevas, aprender y crecer. Para mí, el éxito no es haber llegado a algún lugar sino seguir teniendo ganas de hacer mejor mi trabajo y construir equipo.
—¿Qué esperás de ahora en adelante, tanto en lo profesional como en lo personal?
—Quiero seguir creciendo sin convertirme en un personaje de mí misma. Profesionalmente me interesa hacer cada vez mejores entrevistas, conducir, contar historias y desarrollar proyectos propios. Me gusta el lugar que encontré en Infobae porque es un medio enorme, muy dinámico, donde conviven formatos y públicos muy distintos, y eso te obliga a estar despierta. En lo personal, quiero disfrutar con mis hijas y con Gastón, con mi familia, viajar, cocinar, divertirme. A esta altura, para mí crecer también significa poder elegir.
Así, Maru Duffard aborda la actualidad y las historias de cada día con naturalidad, vocación y profesionalismo. Hoy, transita un presente atravesado por sus comienzos en un pequeño pueblo, los desafíos de su carrera y los vínculos que marcaron su camino: Jorge Lanata, sus compañeros de profesión, su esposo y sus hijas.
Fotos: N.Grassi/Perfil.
Agradecimientos: Jazmin Chebar.
Estética: Jhoanna Furlan.
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Styling: Estilo Sebastián.
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