En un mundo donde la riqueza y el poder parecen reservados para unos pocos privilegiados, la historia de Amancio Ortega destaca como un ejemplo inspirador de superación y estrategia. Desde sus humildes comienzos en un pequeño pueblo de España hasta convertirse en uno de los empresarios más ricos y astutos del planeta,
El ascenso desde la confección casera hasta la creación del gigante global
Amancio Ortega nació en 1936 en el pequeño pueblo de Busdongo de Arbás, en León, en un hogar de recursos limitados. Desde muy joven, se vio obligado a abandonar la escuela a los 12 años para trabajar y apoyar a su familia. Comenzó su carrera en La Coruña, trabajando como cadete en una tienda de camisas, donde adquirió conocimientos sobre el negocio textil. La experiencia y el esfuerzo lo llevaron a fundar en 1963 su primera empresa de moda, Confecciones GOA, dedicada a la confección de batas.
El gran cambio en su trayectoria llegó en 1975, cuando inauguró la primera tienda Zara. La innovación de Ortega fue ofrecer ropa de diseño a precios accesibles y renovar sus productos con frecuencia, lo que dio lugar al concepto de "moda rápida" o fast fashion. En 1985, creó Inditex, un conglomerado que agrupaba Zara y otras marcas como Bershka, Pull&Bear y Massimo Dutti. La expansión fue meteórica, logrando presencia en más de 90 países y abriendo miles de tiendas, consolidándose como líder mundial en la industria.
El liderazgo de Ortega en Inditex fue acompañado por una estrategia que combinaba la innovación comercial con una gestión fiscal inteligente. En 2011, se retiró como presidente, pero mantuvo la mayor parte del control del grupo, cuyo patrimonio en 2025 superaba los 123.000 millones de dólares, actualmente su hija Marta Ortega está a cargo de la compañía. La diversificación hacia inversiones inmobiliarias y sectores como energía y telecomunicaciones contribuyó a consolidar su riqueza, que se estima en más de 140.000 millones de dólares, colocándolo en la élite de los multimillonarios mundiales.
El imperio inmobiliario y la estrategia fiscal que potencia su fortuna
Más allá de la moda, Amancio Ortega ha demostrado ser un inversor astuto en bienes raíces. Desde 2001, cuando Inditex salió a bolsa, ha invertido cerca de 24.000 millones de dólares en más de 200 propiedades distribuidas en una docena de países. Sus adquisiciones incluyen torres de oficinas, centros comerciales y parques eólicos en lugares estratégicos como Londres, Nueva York, Toronto y Seúl. La mayoría de estas propiedades se mantienen a largo plazo, en una estrategia que busca preservar valor y generar ingresos estables, similar a la de un coleccionista de arte.
La cartera inmobiliaria del dueño de Zara es una de las más valiosas del mundo y lo ha convertido en uno de los mayores propietarios de bienes raíces comerciales a nivel global. La elección de activos en ubicaciones estratégicas y con inquilinos de primer nivel, como Amazon.
Pero quizás uno de los aspectos más destacados de su éxito es su habilidad para gestionar impuestos. Amancio Ortega ha aprovechado exenciones y esquemas fiscales que le permiten ahorrar miles de millones de dólares. La estructura de Pontegadea, su holding inmobiliario, le ha permitido al empresario reducir impuestos sobre dividendos y patrimonios, evitando cargas fiscales elevadas en España y en otros países. Gracias a estas estrategias, ha logrado acumular una fortuna que, en muchos casos, supera a la de otros magnates del sector inmobiliario, con una inversión que equivale a la de los grandes desarrolladores internacionales.
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