El príncipe Alberto II de Mónaco no logra alejarse de los escándalos. Aunque en Paris Match intentó mostrar una imagen de calma familiar, la realidad es distinta: la crisis con Charlène, los rumores de separación y las acusaciones de corrupción lo mantienen bajo la mira pública.
Desde joven, Alberto fue señalado como un heredero "débil". Su padre, Rainiero, llegó a evaluar ceder el trono a Carolina de Mónaco porque no lo veía preparado para gobernar ni para dar continuidad a la dinastía. Esa duda abrió la puerta a décadas de tensiones dentro de la familia. Por su parte, Carolina y Estefanía presionaron para aumentar sus asignaciones económicas y provocaron la salida de Claude Palmero, gestor financiero del principado. Aquella expulsión derivó en la filtración de documentos que expusieron secretos de la fortuna Grimaldi en la prensa internacional.

Los escándalos amorosos de Alberto de Mónaco
Uno de los más grandes escándalos que lo acecharon vino del caso de Alexandre, el hijo extramatrimonial que Alberto tuvo con Nicole Coste. La azafata togolesa terminó rompiendo el silencio y reveló la paternidad en la portada de Paris Match, hundiendo la reputación del soberano. Años después, Thierry Lacoste, abogaso que estaba encargado del caso, quedó señalado por cobrar comisiones ilegales y terminó despedido en 2023.
Los golpes mediáticos siguieron. Con Charlène reapareciendo en actos oficiales, parecía que el matrimonio recuperaba la normalidad, pero los rumores de divorcio nunca se apagaron. A esto se sumaron las revelaciones sobre los sobrinos Casiraghi: Carlota vive en un departamento a nombre del ex asesor Palmero, y los negocios de Pierre y Andrea están bajo la lupa por presunto favoritismo.

Cada movimiento en la familia vuelve a poner a Alberto en la mira. Ni su imagen pública ni la de la Casa Grimaldi logran estabilizarse. Entre romances fuera de protocolo, tensiones internas y denuncias financieras, el soberano sigue atrapado en un reinado lleno de escándalos.
Mientras tanto, la princesa Charlène ha regresado a la vida pública y acompaña a su marido Alberto de Mónaco en actos oficiales como el Baile de la Rosa, lo que parecía augurar cierta estabilidad. Sin embargo, nuevas revelaciones sobre los negocios de sus sobrinos Casiraghi y las propiedades a nombre de antiguos asesores vuelven a encender las alarmas en el Principado.
F.A

Historia secreta de cómo Javier Milei se convirtió en un vetador serial

Medellín: de compras por la ciudad de la eterna primavera

La primera vez de Nicole Neumann en el programa de Mirtha Legrand: “Una modelo de 12 años”
