El amor entre Meghan Markle y el príncipe Harry nació en 2016, tras una cita a ciegas organizada por una amiga en común. Su relación fue creciendo y en septiembre de 2017 hicieron su presentación oficial en público durante los Juegos Invictus en Toronto. Un mes después, en noviembre, anunciaron su compromiso, que incluyó un anillo diseñado por Harry, con un diamante central de Botsuana, símbolo de su vínculo especial.
El 19 de mayo de 2018, la pareja contrajo matrimonio en una ceremonia muy esperada en la Capilla de San Jorge, en Windsor. La iglesia, con historia de bodas reales, fue testigo de un acto que rompió con algunas tradiciones de la corona. Además, el "sí" fue seguido por millones de personas en todo el mundo, consolidando su historia de amor en un evento mediático sin precedentes.
Las curiosidades de la boda de Meghan Markle y el príncipe Harry
Meghan Markle y el príncipe Harry protagonizaron una de las bodas más mediáticas y comentadas de la realeza moderna. Aunque muchos recuerdan la elegancia del vestido de Givenchy y la emotividad del momento, hay varios datos muy curiosos que quizás pasaron desapercibidos.
La elección del día y el horario rompió con las tradiciones reales
A diferencia de muchas bodas reales en el Reino Unido, que suelen celebrarse entre semana, los duques de Sussex decidieron contraer matrimonio un sábado, en una ceremonia más íntima y moderna. La fecha también significó un descanso para los asistentes, con alrededor de 600 invitados en comparación con los casi 2000 de bodas anteriores. La decisión reflejaba su deseo de hacer algo diferente y más cercano a las parejas contemporáneas.
Meghan caminó sola hacia el altar en un acto de empoderamiento
Uno de los momentos más emotivos fue cuando Meghan Markle optó por recorrer el pasillo por su cuenta, en lugar de ser acompañada por un familiar o un miembro de la familia real. La decisión generó elogios por su actitud de independencia y feminismo, y fue acompañada en el último tramo por el príncipe Carlos, quien la llevó hasta el altar.
La barba del príncipe Harry: un permiso especial
El príncipe Harry, conocido por su carácter rebelde y su vida en el ejército, lució un uniforme de los Blues and Royals con barba, un detalle que llamó mucho la atención. Debido a las estrictas normas del ejército británico, solo los oficiales en servicio en ese momento pueden tener barba, pero en su caso, la reina Isabel II concedió un permiso especial para que Harry pudiese lucir su barba en la ceremonia.
El homenaje a la princesa Diana en el ramo
El ramo de Meghan fue un acto simbólico lleno de significado. Incluyó nomeolvides, la flor favorita de Diana de Gales, en honor a la memoria de la madre de Harry. Además, varias flores fueron recogidas a mano por el propio príncipe Harry la víspera del enlace, demostrando el cariño y respeto hacia su madre en ese día especial.
El velo con flores de todos los países de la Commonwealth
El diseño del velo de la novia fue una obra de arte, elaborado en tul de seda y adornado con una delicada corona floral que representaba a cada uno de los 53 países que conforman la Commonwealth. Cada flor fue seleccionada cuidadosamente, y el proceso de confección requirió horas de trabajo minucioso para mantener su perfección.
El sermón del obispo Michael Curry: diversidad en la boda real
Por primera vez en una boda de la realeza, un clérigo afroamericano, el obispo Michael Curry, fue invitado a predicar en la ceremonia. Su sermón, basado en el poder del amor y la justicia social, resaltó la diversidad y la inclusión, valores que Meghan y Harry querían reflejar en su unión. La presencia de invitados afroamericanos destacados también fue un símbolo de esa diversidad.
La tarta nupcial, un sabor innovador
En lugar de optar por la clásica tarta de frutas, la pareja eligió una delicia de limón y flor de saúco, diseñada por Claire Ptak. La decoración con flores frescas, como peonías y rosas, hizo que la tarta fuera un elemento destacado de la celebración, además de un símbolo de frescura y modernidad en una ceremonia tradicional.
Regalos y detalles para los invitados
Al cierre de la celebración, cada invitado recibió una bolsa de regalos personalizada. Entre los obsequios estaban una moneda de chocolate dorada, un imán de nevera con las iniciales de la pareja, cupones de descuento, y galletas de mantequilla. Estos pequeños detalles reflejaron el estilo cercano y agradecido de el príncipe Harry y Meghan Markle hacia quienes compartieron su día especial
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