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24/10/2017

Violeta Urtizberea, sensual, en su rol mas jugado

“EL AMOR TRASCIENDE LA SEXUALIDAD”

La voz se reconoce antes de abrir la puerta de la habitación. Su particular timbre y verborragia dominan la escena mientras, en bata, la maquillan y peinan en el hotel Alvear Tower de Puerto Madero. Violeta Urtizberea (32) no sabe hablar sin captar la atención. Tampoco puede quedarse mucho tiempo quieta. Hiperactiva, a los 6 años empezó a estudiar teatro al mismo tiempo que hacía gimnasia artística y otras actividades. Con el tiempo, por cansancio, fue abandonándolas, excepto la actuación. “De chica me anotaba en todas las disciplinas que me gustaban. Después me daba fiaca ir y faltaba. Lo único que no me aburría eran mis clases de teatro”, cuenta la actriz que trabajó de camarera, de promotora, y que sueña con ser la dueña de una librería. Su facultad para interpretar personajes implica una creatividad que mezcla de forma perfecta el talento, el desparpajo y la capacitación. Para componer en la ficción del prime time de El Trece, “Las Estrellas”, a Florencia, su personaje con Síndrome de Tourette se reunió con médicos psiquiatras. “Cuando acepté, lo primero que hice fue hablar con personas que conozcan en profundidad dicho trastorno en el sistema nervioso que se manifiesta con tics físicos y fónicos. A partir de esa información encaré mi papel. Si bien la novela está atravesada por la comedia, lo hago con mucho respeto”, asegura mientras visibiliza un problema desconocido para muchos. Con ese mismo compromiso protagoniza junto a Julieta Nair Calvo (28) un romance que procura vencer prejuicios, como por ejemplo, la censura en la televisión de Mendoza del primer beso de la pareja. “Sabía que nuestros papeles iban a movilizar al televidente pero nunca imaginé tanto revuelo. Por suerte me llegan más mensajes positivos que negativos, cada vez hay más personas que aceptan a los otros como son y no juzgan sus elecciones. La historia está contada desde la ternura, fuera del estereotipo masculino y de la mirada sexy para calentar a los tipos. Florencia vive algo que le puede pasar a cualquiera: se enamoró de una mujer, de Jazmín (el personaje de Nair Calvo), y eso no pone en duda las relaciones que tuvo antes con hombres o las que puede volver a tener con ellos. Simplemente transita sus sentimientos más allá del género, como debe ser. El amor sucede y trasciende la sexualidad”, manifiesta con convicción.
—Si en el futuro le pasase una situación similar, ¿cómo reaccionaría?
—El prejuicio siempre está porque estoy criada en una cultura que ve como algo más normal la heterosexualidad. Pero lucho constantemente para derrocar mis preconceptos y abrir la cabeza. Si me llegara a pasar seguramente tendré un proceso de reflexión porque va a ser algo diferente a lo que me pasó toda la vida con los hombres. Pero estoy segura de que luego me atrevería a vivirlo, lo que más quiero es vivir la mayor cantidad de experiencias posibles.
— ¿Y qué le generó personificar por primera vez una historia de amor entre mujeres?
—Cuando nos dimos el primer beso con “Juli” estábamos re nerviosas porque sabíamos que había mucha expectativa desde “Flormín”, el club de fans que se creó a partir de los nombres de nuestros personajes. Nunca había besado a una chica y quería que fuese lo más natural posible. En ficción los besos son actuados y sentí prácticamente lo mismo que me pasó cuando besé a un hombre, sólo que “Juli” tiene la piel más suave, es otra sensibilidad. Aparte, como nos hicimos amigas y las dos sabemos que no gustamos de la otra, tenemos más confianza para jugar en las escenas subidas de tono. Vivimos el romance con la libertad que te da saber que no hay chances de que tu colega se confunda fuera de la ficción.
— Hace dos años y medio que sale con el músico Juan Ingaramo (30), ¿Cómo vive él su personaje?
—Le encanta y prefiere que la bese a “Juli” en vez de a un chico porque le da menos celos… cuando vio nuestro beso dijo: “¡Ah mirá, qué hot!”, le gustó (Risas).
— ¿Cómo se conocieron?
—Por Julián, un amigo en común. Ambos vinieron a verme en una obra que estaba haciendo. Me pareció lindo pero yo estaba en pareja. Cuando se enteró de que me había separado, me escribió por Facebook y me invitó a tomar el té. Le respondí que sí, pero con Julián de por medio porque no estaba todavía preparada para tener una cita. Despué, ya nos vimos solos.
—E inmediatamente comenzaron a convivir, ¿Cuáles son las cosas buenas y malas del día a día en pareja?
—Lo lindo es que me encanta la vida con Juan, cuando llego a casa me alegra saber que lo voy a ver. Los dos tenemos mucha libertad, desarrollamos por separado nuestras salidas con amigos ya que luego sabemos que vamos a dormir juntos. Después hay cosas terrenales y asquerosas de la convivencia, como por ejemplo: “Te tomaste toda la leche y no la repusiste”. Para mí es catastrófico levantarme y no poder hacer mi cortado. Él no registra lo que falta, se va adaptando a lo que tiene en la casa. A veces le pregunto:“¿Cómo no se te ocurrió comprar papel higiénico?” Y me dice que no se dio cuenta. Eso al principio generaba mucha discusión y llegamos a un acuerdo: yo le escribo en una pizarra en la heladera lo que tiene que comprar y él va al súper. En cuanto a las tareas domésticas, sabe que me encanta cocinar pero luego le toca lavar los platos. Cuando llego quemada del laburo, cocino y me relajo. Aprendí de mi papá (Mex Urtizberea), que le encanta la comida española, y de mi mamá (Gabriela Ferreyra). Pero ellos tienen mejores resultados.
—¿Se cuida en las comidas? ¿Cuáles son sus tips de belleza?
—No, como de todo: me encantan las verduras, la carne y las papas fritas. Muero por lo salado, no soy glotona de lo dulce. Sólo le presté más atención a la actividad física a partir de la película “Insoladas”, que tenía que estar durante toda la grabación en traje de baño. Desde entonces empecé el gimnasio y conocí a Francisco, el profesor que me sigue entrenando. Hago una rutina localizada, no tanto aeróbico porque no tengo tiempo.
—¿Se hace cargo de su seducción?
—No soy muy consciente de lo que genero, siempre me di cuenta tarde si alguien gustaba de mí. Soy tímida en mi relación con los otros, obvio que en la intimidad saco mi personalidad. Pero, a priori, no seduzco desde lo físico. Vivo más la seducción desde la conversación y el humor. Me encanta el amor, pero no soy toquetona ni abrazadora. Muchas veces me dicen que soy un poco fría porque no suelo hacer cartitas ni me gustan las ceremonias del compromiso. Juan es más cariñoso y demostrativo, todos los días me manda un mensaje a la mañana diciéndome que me ama.
—¿Y sueña con ser mamá pronto?
—¡Sí! Tengo 32 y la maternidad es una pregunta que comencé a hacerme. Pero me cuesta todavía pensarme con un bebé porque me transporta a una vida demasiado adulta y aún me siento de 23 años. Sé que no soy una adolescente pero quisiera boludear un poco más antes de tener un hijo. Tampoco quiero que me corra el reloj biológico y que el deseo pase por ahí. Por ahora con Juan elegimos tener una vida de novios, nos falta viajar más y después de eso, nos centraremos en formar una familia.
Violeta habla y deja ver que su niña prodigio y su femme fatale combinan en perfecta armonía. Es un encanto que nace de su espontaneidad, ignorándolo. “Ahora acaparé un público que no tenía: me escriben más chicas en las redes diciéndome: ‘Sos hermosa’. Pero desde un lugar muy ingenuo de buena onda, todavía no tuve ninguna propuesta concreta face to face de una mujer, ya llegará”, dice entre risas. Con la misma naturalidad y gracia con la que desde chica potenció sus dotes artísticas y cada noche en la piel de “Florencia” enriquece su carrera.

por Naiara Vecchio

cristian welcomme

Agradecimientos:
Asistente de fotografía: Andrea Fischer.
Styling: Ash Mateu. Asistente de estilismo: Carolina Albarracin. Make Up: Agus Caparra para Estudio Frumboli con productos Lancôme. Peinó: Andrés Astudillo. Vestuario: Akiabara, Ay Not Dead, Aloud, Boken. Accesorios: Ginger, Mishka. Calzado: Justa Osadía. Locación: Alvear Tower Puerto Madero (Communications Manager: Paula Carracedo).