martes 2 de marzo de 2021
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ACTUALIDAD | 28-07-2016 17:17

El descanso familiar de Esteban Bullrich

El Ministro de Educación paseó en Bariloche con su mujer e hijos. Galería de fotos

El ministro de Educación, Esteban Bullrich, conoce bien el valor de la familia. Sobre todo desde que una de sus hijas superó el cáncer, en 2013. La historia, que sorprendió a más de uno cuando el funcionario decidió hacerla pública, marcó un antes y un después en la vida de Bullrich, quien desde entonces se aferró a la Fe. En ese episodio tuvo un rol preponderante el ahora Papa Francisco, quien por entonces aún se desempeñaba como Arzobispo de

la Ciudad de Buenos Aires. “No soy amigo de Bergoglio. Cuando asumí como ministro de Educación en la Ciudad empecé a tener contacto con él como arzobispo de Buenos Aires. Luego pasamos una situación difícil en mi familia y él me acompañó mucho. Ahí tuve una relación más de persona que no creía mucho con el párroco. Y empecé a creer más”, relató el sobrino segundo de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich.

“Mi hija tuvo cáncer a los siete años y después le volvió aparecer una mancha en el hígado. Se la sacaron el 19 de marzo de 2013 y justo fue el día en el que a Bergoglio lo coronaron Papa. A mi hija le sacaron tejido, el patólogo dijo que era maligno pero lo analizaron durante 22 días y resultó que no”, recordó el ministro, quien “le había pedido por carta a Francisco que rece por ella”.

“Iba a misa pero para cumplir, pero después entendí que lo más importante es que no tenemos el control de nuestra vida, que cuando se cree que está todo bien, todo bajo control, no es así, y que uno tiene que tener mucha fe. Me

ayudó a entender y valorar las cosas. Es muy importante saber apreciar lo que uno tiene, vivir con alegría y esperanza cada día y disfrutar el enorme regalo que es que estemos acá. Entender que lo que ahora está puede no estar mañana, no perder el tiempo en pequeñeces, no gastar energía en cosas que no valen la pena y pedir. Antes era mucho más soberbio, aprendí a ser más humilde y a pedir ayuda”, confesó el ministro de Educación, quien pasó algunos días en Bariloche aprovechando el receso escolar de invierno de sus cinco hijos. Con ellos y su mujer, María Eugenia Sequeiros, visitó el Cerro Catedral, donde CARAS los fotografió. Una forma de celebrar el “milagro”, según calificó él mismo al episodio más difícil y aleccionador de su vida.

Por: Diego Esteves.

Fotos: Uriel Casamiquela.

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