lunes 1 de marzo de 2021
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ACTUALIDAD | 14-09-2016 16:58

"Lily" Sciorra revela sus nuevos hábitos de vida

"Desafié al cáncer sin quimio y con terapias naturales". Galería de fotos

La mesa del desayuno está servida, y no es justamente la de un desayuno tradicional. Después de haber ingerido su ración diaria de limón exprimido con agua tibia, de haber tomado sus cuatro vasos de agua caliente que le recomendó un médico sirio en Madrid, y de haber realizado los cinco ritos tibetanos de yoga que le sugirió su mastólogo, “Lily” Sciorra propone un breakfast atípico para lo que se acostumbra. Nada de tostadas, yogures ni muffins, nada de harinas, lácteos ni azúcares, y sí muchas frutas naturales y secas, muchas semillas de lino, sésamo y chia, pan de centeno, leches de almendra, avellana o arroz, té de jengibre y café a discreción. El nucleo familiar de su nueva vida en España, integrado por su marido, el empresario Gustavo Mascardi, y sus dos hijos, Abril y Lucca, ya se fue acostumbrando a esos hábitos impuestos por “Lily”. Que no nacieron por obra y gracia de un capricho o un modismo, sino de uno de los salvoconcuctos a los que se aferró la ex modelo y socialité para afrontar una batalla tan dura y cruel como la que se libra contra el cáncer. Una lucha que comenzó en los primeros meses de 2015, que atravesó una intervención quirúrgica en la que le extirparon tres ganglios y parte de su seno derecho, y a la que la mujer de Mascardi encaró renegando de la quimioterapia, una herramienta a la que suelen recurrrir los oncólogos cuando se diasgnostica esa aterradora palabra de seis letras.

Fueron sin dudas los momentos más movilizantes de su vida. Pero lejos de atemorizarse o desesperarse, miró fijo a sus hijos y se juramentó: “Tengo que investigar, porque no los puedo dejar huérfanos”. Así no dejó de interiorizarse en cuanto congreso médico hubiera sobre el tema y en los tratamientos alternativos propuestos por tantísimos especialistas en el mundo. “Lily” leyó, buscó,  indagó, se instruyó y hasta tuvo el coraje de plantársele a renombrados oncólogos argentinos y negarse a la quimioterapia. Firmó la responsabilidad que asumía ante tal decisión, y después de la operación encaró una misión tan corajuda como revolucionaria. Todo este proceso, que sucedió en el primer semeste de 2015, fue revelado públicamente por su protagonista muchos meses después, en abril de este año, cuando “Lily” dejó boquiabierto a más de uno con su posteo en facebook. Allí detalló todos los pasos, desde el comienzo del tumor hasta su postura firme frente a los oncólogos. Entre otros conceptos, afirma que “no me entregué a esa salvajada de rayos-quimio-tamoxifeno, y después de más de un año soy totalmente sana. Cambié mis hábitos alimenticios y sigo un par de ritos saludables. No tuve que pasar el veneno por mi cuerpo, ni ver como perdía mi pelo y mucho menos arriesgarme a no poder contarlo. Como muchas personas que quiero y quise mucho y ya no están entre nosotros. Mi convicción, intuición y certeza más todo lo que investigué para avalarlo, hicieron que pueda convencer a mi familia y seres queridos que me acompañaron de que mis teorías tenían lógica”. Y antes de agradecer a su familia y a todos los que la ayudaron a curarse, corrobora los resultados que consiguió: “Hoy estoy más sana que antes y con muchas menos posibilidades de generar enfermedad en mi cuerpo, porque se todo lo que sé y hago todo lo que hago. Vida sana, cuerpo sano”, escribió de puño y letra.

Demás está decir que sus comentarios detonaron inmediatas reacciones. Cantidad de mensajes de felicitaciones, de apoyo e infinidad de consultas por parte de mujeres que atravesaron o estaban atravesando la misma situación. “Lily” se transformó en una voz de esperanza, y hasta ella misma se sorprendió de lo que había generado: “Antes de venirnos para España, en cada evento al que asistía tomé conciencia de que mi cuota de servicio había logrado su cometido. Por lo general la gente se guarda esta clase de experiencias, pero yo humildemente quise que sea un servicio para los demás. Me pidieron dar charlas e ir a programas de televisión, pero no quise involucrarme ni en conflictos ni en enfrentamientos inútiles. Con mi mesaje no quiero provocar una guerra ni mucho menos, simplemente compartí mi experiencia para que la gente sepa que si se contacta con su cuerpo y sabe lo que su cuerpo necesita, está mucho más cerca de la curación. En un cuerpo sano no entra la enfermedad, y cuando hablo de sano también abarco a lo emocional. Hay que cuidarse de las emociones tóxicas, por eso me baso mucho en la nueva medicina germánica que impulsa el doctor alemán Ryke Gerd Hammer, todo un genio en la materia”.

—Más allá de sus convicciones: ¿No sintió miedo cuando se negó a los tratamientos convencionales?

—No, nunca tuve miedo, y eso me ayudó tanto como mi fe en Dios. Cuando empecé a investigar comprobé que las personas que habían zafado no se habían sometido a la quimioterapía.Y muchos de los que sí la hicieron, incluso teniendo casi nada, terminaron fatalmente. Eso fortaleció mi decisión.

—Su marido y sus hijos, con quienes convive, ¿se adaptaron a sus nuevas normas de vida?

—Sí, ellos entendieron que ganamos en calidad de vida, y así correremos menos riesgos a futuro. A Gustavo (Mascardi) lo veo mucho mejor, siempre tenía problemas intestinales y de estómago, y ahora con su cuota de limón diaria los superó, además de estar adelgazando. Los chicos serán los grandes beneficiados, porque están adquiriendo el conocimiento y la costumbre. Con Lucca me costó al principio, pero ahora es él mismo el que me pide a la mañana que le haga leche sana. Y por algo elegimos Madrid para vivir, acá conseguís toda clase de frutas y verduras orgánicas que te imagines. Creo que España, en general, tiene una calidad de vida que muy pocos países la tienen.

Por Carlos Cervetto (desde Madrid).

Fotos: Federico de Bartolo.

Agradecimientos: maquilló y peinó Debbieday Madrid.

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