viernes 12 de agosto del 2022
ACTUALIDAD 22-11-2016 11:37

Lourdes Sánchez y el "Chato" Prada

“Valentín nos llenó de amor". Galería de fotosGalería de fotos

Los ojos le brillan como nunca antes y la sonrisa resplandece. Sus prioridades cambiaron y, a simple vista, su casa también. Entre su ropa pueden encontrarse bodies y pantaloncitos de bebé, y entre sus maquillajes y perfumes, suaves colonias. Ya nada es igual pero a ella no le importa. Hoy está feliz y orgullosa. Por eso, Lourdes Sánchez (30) y su pareja, Pablo “Chato” Prada (51), presentaron al recién nacido Valentín, con una serie de postales llenas de ternura y amor.

“Hicimos las fotos cuando tenía recién once días. Las sacó Flor Ferreiros. ¡Una genia! Me quedé impresionada por la manera en que trató al bebé. ¡Lo tomaba en sus brazos con una termuna..! El ni se mosqueó porque ella trajó una aplicación en el telefóno con sonidos para tranquilizarlo. Veo las fotos y me muero de amor. ¡Estoy tan feliz!”, dijo la bailarina y animadora infantil.

El esperado bebé llegó al mundo el lunes 31 de octubre en la Clínica y Maternidad Suizo Argentina. Nació por parto natural, pesó 3,100 kilos y midió 50 centímetros.

“Ese lunes tenía control con mi obstetra, Sandro Persichetti. Cuando estábamos yendo había mucho tránsito y le dije al ‘Chato’: “El día que tenga que nacer Valentín tenemos que ver una alternativa de ruta porque ya estamos llegando tarde”. Yo imaginándome el día del parto… Llegamos al control y cuando Sandro me recibe me dice: “¡Mirá Lourdes, estás con cinco de dilatación!”. A lo que yo le contesto: “¿Eso qué significa? ¿Voy a casa y vamos viendo como sigo?”. Y él me dice: “¿Estás loca? ¡Vos ya te quedás acá porque hoy vas a tener a tu hijo”! Los últimos dos meses de embarazo estuve con reposo absoluto, porque tenía muchas contracciones y los médicos temían que eso pudiera desencadenar un parto prematuro. Por eso, no pude hacer ningún tipo de gimnasia ni curso de preparto. Aprendí todo lo necesario leyendo y escuchando atentamente los consejos de mi partera Analía que, de casualidad, estaba ese lunes en la Suizo. Con ella empecé hacer el trabajo de parto en una habitación. Pusimos música y empecé a moverme. A bailar un poco. Venía todo bien, yo no sentía nada. Ella me decía: “Ya vas a sentir”. A eso de las cinco de la tarde, Analía me rompe la bolsa y a partir de ahí vi las estrellas por el dolor”, recuerda.

Pasadas las 19 horas Lourdes bajó a la Sala de Parto acompañada por el equipo médico. A pesar de las horas que pasó en la habitación preparándose para la llegada de Valentín, la animadora infantil sólo deseaba verle la cara de su bebé y tenerlo por fin en brazos.

“Llegué a parir sin peridural pero, sobre el final, me la aplicaron. Cuando el dolor era insoportable lo miré a Sandro y le dije: “No puedo. No lo voy a poder hacer”. Pujé muchísimo. Algo que pensé que me iba a beneficiar en este momento es el ser bailarina. Pero fue todo lo contrario. Me perjudicó tener tan tonificado el músculo del periné. Me costó mucho el trabajo de parto...”, asegura.

Tanto el momento previo como el parto en sí no hubieran sido lo mismo para Lourdes sin el acompañamiento de su pareja, quien se quedó a su lado y canceló todas las reuniones laborales en cuanto supo que su hijo estaba por llegar.

“Fue fundamental. Me tiraba tips para que no sintiera tanto dolor", cuenta Lourdes Sánchez. Me dijo: “Cuando venga una contracción grita una vocal” (Risas). Me hizo muy llevadero el dolor.  Inclusive, al momento de pujar yo estaba totalmente sudada y él con un papelito me ventilaba. Ese acto que parece tan simple, fue todo para mí. No me lo hubiese imaginado. Y verlo llorando cuando me pusieron a Valentín en el pecho fue muy emocionante”, confiesa.

Esa tierna imagen de los tres por primera vez juntos duró poco tiempo. El recién nacido tenía dificultades para respirar, razón por la que permaneció en Neonatología sus primeros tres días de vida.

“Eso fue muy duro. Uno piensa: “Semejante parto. Tanto esfuerzo...”, Me lo pusieron en el pecho muy poquito tiempo y se lo llevaron. Yo pensé que volvía en quince minutos, después de que lo limpiaran y vistieran, pero nunca volvió. Lo vi recién ese día a la madrugada en la incubadora. El nació a término. Hay bebés que se adaptan rápido, una vez que le cortan el cordón umbilical, a respirar solos y perfectamente, y hay otros a los que les cuesta unos días esa adaptación. El tuvo que estar con oxígeno. Por suerte, evolucionó perfectamente y al cuarto día me lo subieron a la habitación. Estuvimos en el sanatorio hasta el día siguiente, por un tema de control, y después nos vinimos para casa”, dice.

Durante esos tres días, que para Lourdes fueron una eternidad, la angustia se apoderó de ella y temió por la salud de su hijo.“Mi miedo era que él pase sus primeros días de vida sin tener contacto piel a piel conmigo. Estaba tan nerviosa que pensaba que no me iba a bajar la leche o que él no se iba a prender a la teta. La verdad es que nada de eso sucedió. Gracias a Dios puedo alimentarlo y sentir esa mágica conexión de miradas. Ya pasó todo y hoy está perfecto”, asegura Lourdes Sánchez.

Mientras Valentín se iba adaptando a su hogar, la bailarina experimentó en carne propia la llamada “depresión post parto”. “Fue mucho cambio, como seguramente le pasó a la mayoría de las mamás primerizas. Mi familia casi no lo pudo ver al bebé porque estaba en ‘Neo’. Vinieron especialmente de Corrientes y no pudieron disfrutar de Valentín como hubieran querido. Cuando por fin llegamos a casa se empezaron a ir todos. Mis hermanos, mi mamá... Ahí comencé a angustiarme. Sentía que me quedaba sola con el bebé y que no iba a poder con la responsabilidad. Fueron tres días de llorar sin saber porqué. Se iba Pablo a trabajar y yo me largaba a llorar. No estaba bueno porque a la vez yo lo miraba a Valentín y pensaba: “Es la cosa más hermosa que me pasó en la vida. No se merece que yo esté llorando”. No tiene nada que ver con el bebé, pasaba por algo mío. Por suerte ya pasó y ahora lo estoy disfrutando a pleno”, expresa.

Con la llegada del pequeño la vida de la pareja dio un giro total. La familia está revolucionada con el nuevo integrante del hogar, que los tiene “embobados” a todos.

“Llegó en el mejor momento de la pareja. Nosotros estábamos muy bien y la noticia de su llegada fue hermosa para los dos. Si bien tenemos roces, como cualquier pareja, estamos transitando una etapa mágica. Sin dudas vino a unir a toda la familia, tanto de él como la mía. Los hijos del ‘Chato’, Flor y Juli, están súper felices, vienen a visitarlo todo el tiempo. Dicen: “Mi hermanito, el más lindo del mundo”. No paran de mimarlo y darle besos. Es hermoso lo que trajo. Valentín nos llenó de amor”, confiesa Lourdes Sánchez.

Una de las visitas más esperadas fue la de Marcelo Tinelli (56). Y una de las primeras fotos del pequeño fue una tierna postal junto al conductor de “Showmatch” y “celestino” de Lourdes Sánchez y el Chato.

“Cuando vino a conocer al bebé charlamos mucho con Marcelo sobre el tema del padrinazgo. El me dijo: “Me van a matar tus hermanos si me elegís y no a ellos. Yo voy a ser el padrino artístico de Valentín”. Para el bautismo no tenemos fecha aún pero Marcelo va a estar más que invitado”, asegura.

A menos de un mes de convertirse en mamá, Lourdes Sánchez, la animadora infantil retomó las grabaciones de su programa, “El Universo de Lourdes”, y el próximo fin de semana presentará el videoclip de la canción que le dedicó a Valentín, “Yo te espero”, que grabó junto a él a los pocos días de nacer.

Hoy Lourdes Sánchez se siente “como en las nubes”. Confiesa que ser mamá es el rol que mejor le queda y que hoy puede decir que es una mujer realmente plena.

“Deseaba mucho ser mamá. Mi hijo es lo mejor que me pasó en la vida. Es un santo. Se porta súper bien. Lo único que hace es lloriquear cada dos o tres horas para comer y nada más. De a poquito nos vamos conociendo y yo voy aprendiendo con él a ser mamá. Soy una agradecida a Dios por este bebito y por poder trabajar de lo que amo. Que Valentín pueda ser parte de todo ésto me encanta”, concluye emocionada Lourdes Sánchez.

por Delfina Ortega Nodar

Fotos: Gentileza Flor Ferreiros. Agradecimientos: Noa&Mia

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