jueves 13 de mayo de 2021
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ACTUALIDAD | 17-01-2017 15:14

Paula Morales: “Valen y Fabián son igualitos”

La modelo y el actor mezclan amor y trabajo en Mar del Plata. Galería de fotos

En febrero celebrarán tres años de amor. Un sentimiento que los sorprendió cuando menos lo esperaban. Cuando ambos, separados de sus respectivas parejas, se enamoraban en la tira “Somos familia”. Y una vez más la ficción se escapó de las manos de los guionistas y saltó a la vida real. Fabián Vena (48) y Paula Morales (34) no pudieron ocultar más ese fuerte sentimiento que querían vivir libremente. Enamorados como dos adolescentes, a los 8 meses la modelo y actriz de “Multitalent Agency” quedó embarazada. Y el 8 de enero de 2015, como fruto de ese amor, nació Valentino. Así la pareja conformó un feliz hogar con “las mías, el tuyo y el nuestro”. Ya que Fabián tenía a Vida (6) y Alma (5) y Paula Morales a Benicio (9). Hoy todos juntos disfrutan de un especial verano. La familia se instaló en el complejo RCT, ubicado en la Ruta 11, a la altura de Chapadmalal. Allí, rodeados de naturaleza, con seguridad para los chicos, más una playa privada, lograron ensamblar las vacaciones perfectas.

Durante el día comparten juegos y relajadas jornadas en la playa. Cuando el sol cae, Paula Morales y Fabián parten hacia el centro de Mar del Plata para cumplir con su función de “Casa Valentina”, en el Teatro Atlas. Después de un año con mucho trabajo, que concluyó con la apertura del “Estudio Integral de Actuación” que lleva el nombre del actor, decidieron alejarse del ruido y disfrutar de la familia y el amor.  En el ‘94 Vena juró que se hizo actor para sentirse menos solo. Y aquel joven rebelde de Mataderos que debutó en la tele a los 21 años, no se equivocó. La inquietud que caracterizó cada etapa de su vida lo llevó a una permanente búsqueda que hoy parece haber encontrado las respuestas. Con look relajado. Con una imagen diferente, Fabián corre por la orilla del mar olvidándose de sus dispares papeles sobre el escenario.

Dicen quienes bien lo conocen que esa mujer bella, esbelta y con el cabello al viento que corre a su lado, lo cambió. Y que el “loco bajito” que grita y se “cuelga” de sus manos, terminó de transformarlo. Valentino lo puede. Se nota. No le importa otra cosa. Sólo atrapar a su hijo y fundirse en un abrazo y en una carcajada. “Fabián me sorprende día a día como padre. Nunca conocí un hombre tan dedicado a sus hijos como lo es él. A “Valen”, por ejemplo, ya le enseñó a contar hasta diez en inglés y todos los colores… Además Valen tiene su mismo rostro. Son iguales”, confió quien lo ama y admira apasionadamente. Y quien hoy también lo acompaña sobre el escenario. “Fue un gran desafío sumarme a “Casa Valentina”. Porque siempre admiré a Faby como actor y de repente verme trabajando en escena con él, es un sueño. El me enseñó muchísimo. Nos complementamos perfectamente y encima es mi maestro”, repite Paula. Y fue ella quien, con su admiración, lo impulsó a transmitir sus conocimientos a tantos jóvenes que hoy sueñan con convertirse en actores y lo acompañó a abrir su propia escuela de actuación. “Llegó el momento de enseñar”, repite Vena desde que abrió su Escuela-Estudio en el Damero, en el porteño barrio de Balvanera. “Es maravilloso trabajar juntos. Ahora compartimos todo y Paula también fue una excelente alumna porque apenas con una marcación desarrolló su personaje a la perfección. Es una esponja. Absorbe lo que se le enseña. Paula Morales no puede dejar de sorprenderme jamás. Además de ser una mujer muy bella tiene una energía especial que se transmite, se contagia y te hace amarla más”, asegura el actor dejando en claro que el amor ocupa toda su vida.

Mientras Valentino corre por la arena mojada, Fabián y Paula aprovechan a abrazarse y besarse. Ella luce su cuerpo escultural con una bikini de Class Life y una camisola de Bendita Conjura. Pero la pasión dura poco porque “Valen”, como llaman al pequeño, no resiste ver a sus padres besándose y rompe en llanto de celos. “Estamos muy felices. Disfrutamos enormemente de nuestro presente. Sentimos que estamos en la plenitud de nuestras vidas y esa sensación, nos da inmensa felicidad”, coinciden. La caminata y los juegos de a tres por la orilla de un bravo mar, se extiende lejos de curiosas miradas. Allí no son famosos. Allí son sólo una mujer y un hombre enamorados con un hijo que les reclama su amor. La perfecta postal sólo se interrumpe cuando el reloj marca que ya es hora de partir hacia el teatro.

por Gaby Balzaretti

FOTOS: M.DUBINI/PERFIL

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