viernes 22 de noviembre de 2019
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ACTUALIDAD | 24-11-2017 18:04

Ricardo Arjona presenta “Circo Soledad”

“Las mujeres argentinas son las que me inspiran” Galería de fotos

Dice que aprendió a disfrazar su vergüenza, que cada vez la maneja más y finge mejor. “Sé actuar de canchero. Pero sigo siendo un tipo tremendamente tímido”, bromea Ricardo Arjona (53) contradiciendo el hipnótico desparpajo con el que domina a las multitudes cada vez que sube a un escenario. “No soy un planificador de canciones. No me pongo a pensar en qué o a quién puedo afectar. Cuando escribo pienso en no fallarme a mí mismo, respeto mucho mi sueño. Cuando se genera un suceso mundial, con todo lo difícil que es lograrlo, comienzan a vapulearlo. No me gusta el autor que aborda temas ajenos con acidez. Yo no me peleo con el éxito de otros, demasiado tengo con los que se pelearon con el mío”, sentencia tras llenar el Madison Square Garden y el American Airlines Arena con la gira “Circo Soledad”, que le da nombre a su último disco y convocó a más de 1 millón de espectadores. Apenas llegó al país que lo conoció de joven cantando a la gorra en la calle Florida, enloqueció Bahía Blanca, Azul, Rosario, Corrientes, Córdoba, Neuquén y Mendoza. Ya en Buenos Aires, mientras se prepara para un espectacular cierre en el DirecTV Arena, el 25, 26, 29 y 30 de este mes y el 1° de diciembre —donde CARAS lo acompaña de forma exclusiva con un meet and greet—, el artista celebra: “Argentina es el mate compartido, leer a Cortázar en un café. Acá están las mujeres que me inspiran. Cuando vuelvo recuerdo siempre el afecto de su gente y la imposibilidad de caminar que tuve la primera vez que vine”.

Arjona sabe que la vocación transforma los miedos en atrevimiento. De chico, su pulsión artística jamás nubló su mirada cuando los vientos soplaron en contra. “Mi madre quería que fuera maestro, como mi padre, o militar. Ella era muy dura. Al asunto de la guitarra le llamaba ‘el chalangán-chalangán’. Y me decía: ‘no quiero que te vuelvas a meter con tu chalangán-chalangán al cuarto porque no lo aguanto más. Ponete a estudiar, vago, conseguite un trabajo’. Esto lo escuché desde los 16 años. Y a esa edad empiezo a trabajar. Mi mamá me daba con lo que tenía cerca; hoy iría presa. Pero nunca sintió culpa. Y eso la hacía un ser superior para mí, alguien en quien ampararme. Fijate la barbaridad que te estoy diciendo: los psicólogos de hoy, para negocio de ellos, dicen que esto es terrible para la seguridad de los muchachos. Pero yo siempre, incluso cuando me fui a México y pasé de todo, sabía que tenía un lugar a donde regresar”, asevera. También sabía que se iba a dedicar a la música, más allá de los mandatos familiares que a la distancia agradece.“Me gusta generarles libertades a mis hijos, pero con la conciencia de que la disciplina es fundamental. En todo momento, les digo que la libertad se disfruta y ejerce apropiadamente cuando se crece en un mundo con diversas capacidades”, afirma el padre de Adria (25) y Ricardo (23) —fruto de su matrimonio con Leslie Torres— y de Nicolás (7) —de su actual relación con la modelo venezolana Deisy Arvelo (35)—.

Luego de ser becado, por su altura, como basquetbolista en la universidad más cara de Guatemala y jugar en la Selección, de trabajar de mecanógrafo en Correos y Telégrafos, Ricardo se recibió y ejerció como maestro de primaria durante cinco años. “Mis estudios previos enriquecieron mi profesión de músico. Quiero que mis hijos hagan lo que se les dé la gana, pero a estas alturas la instrucción es fundamental”, manifiesta quien es cabulero y ha llegado a culpar a su departamento del piso 13 de su divorcio. “Lo que me tocaba con mis hijos más grandes, lo hice, traté de que sean luchadores. Ahora son mayores, eligen el camino que quieren y se deberán ganar las cosas por sí solos. A mi hija le gusta la actuación y está estudiando en una de las escuelas más importantes en Nueva York. Participó en la película ‘The Belco Experiment’ y en las series ‘Person of Interest’ y ‘Unforgettable’. Pero para tener mi apoyo económico, tenía que hacer a su vez otra carrera; Ricardo está en la Universidad de Miami estudiando Administración y también trabaja conmigo en las giras. Y Nico suele tararear mis canciones, aunque por suerte todavía está muy chiquito”, expresa entre risas.

Con madre de derecha pro-militares, y padre comunista, Arjona cuenta que a partir de ellos empezó a indagar en la idea del amor, en cómo esos polos opuestos se atraían. Lo registró en varias letras, como a aquellos enigmas que aún hoy lo siguen desvelando. “En el bar El Chato de México, donde cantaba, me llamaban la atención ciertas mujeres. Ahí escribí ‘Señora de las cuatro décadas’. Es una de mis canciones más emblemáticas, pero la modificaría. Por citarte una frase, en donde escribo: ‘esa fuerza volcánica de su mirar’, hoy encontraría 250 formas de decir lo mismo pero con otras palabras. De todos modos, hay temas que, sin depurar, con ciertos delitos en el texto, tienen una frescura extraordinaria. Hay dos caminos: escribir para sabios o para golpearte emocionalmente. Elijo la segunda opción. Como por ejemplo, cuando canto ‘el problema no es que mientas, el problema es que te creo’, a mí me golpea eso. Uno no es un extraterrestre, después los otros encuentran alguna coincidencia”, confiesa el cantautor. Agrava el tono y aclara: “En Argentina se habló tanto de ‘De vez en mes’ y a esa letra no le cambiaría una vocal. Me parece una de las mejores canciones que escribí. Aquí la asesinaron y yo la defendería ante cualquier erudito”.

Ricardo habla pausado, con la misma espontaneidad y gracia que tenía a los 7 años cuando empezó a tocar la guitarra y ganó varios concursos musicales. “La vena artística la heredé de mi padre y mi madre me enseñó de pequeño a declamar poesía. Mi excentricidad es ser básico. No tengo muchos amigos artistas porque son complicados. Elijo lo simple, sigo siendo el mismo, sólo un poquito más responsable”, destaca el cantante que en los viajes come lo que le gusta y se distiende haciendo actividad física. “No me creo absolutamente nada de lo que me pasa, pero si quisiera encontrarle un por qué, te diría que soy uno de los pocos que hace discos, no singles. Si bien no me gusta escuchar mis temas en casa y soy mi peor enemigo en las autocríticas, estoy muy a gusto conmigo. Es imposible agradar al resto si no me agrado a mí primero”, concluye mientras en el hotel suena Soda Estéreo y su hijo Ricardo le avisa que sus musas argentinas acaban de agotar las localidades de sus shows.

Por Naiara Vecchio

Agradecimientos: Miru Khon. Www.6pasos.com

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