viernes 23 de agosto de 2019
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ACTUALIDAD | 28-03-2018 21:32

Beto Casella y una faceta ultra fashion

El conductor habló con CARAS y develó una peculiar habilidad que nadie lo sabia ¡Mirá! Galería de fotos

Con la misma sonrisa con la que saluda a sus televidentes, Bautista “Beto” Casella (57) lo hace con cada una de sus vecinas del barrio de Palermo a las que además, les abre la puerta como buen caballero para que ingresen al edificio que comparten. El departamento que habita el conductor, tiene su sello personal y cada cosa está en su lugar. Algunos premios ocupan un rincón de la biblioteca y no hay objetos de lujo. La música de fondo acompaña el buen clima en el que recibe a Caras para hablar de su presente. “Estoy muy cómodo acá. El trabajo me queda cerca pero por sobre todas las cosas hay muchos bares y eso es lo que más me importa. Me gusta conocer esos reductos porteños y cuando alguien está haciendo música a la gorra me meto a tocar con él y seguro que recauda más. Eso es fantástico”, agrega.

Casella dice que nada se va a llevar de este mundo y que por eso desecha el lujo y las pompas. “Soy austero para vivir. Ni loco me iría a un country. No me hace falta eso y además me queda muy lejos. No me gusta vivir en una burbuja. Tengo varios `Martín Fierro´ y estatuillas `Tato´ Los premios que recibo los agradezco por amabilidad y respeto pero no me interesan. No me interesa el apego a las cosas”.

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Beto comenzó su carrera en los ´90 y su primer vínculo fue con la gráfica. Después incursionó en la radio y en la televisión como panelista hasta llegar a la conducción: “Fui co conductor y muchas veces me llamaban de invitado porque era muy cancherito y mi presencia rendía. Hasta que llegó Bendita TV y todo cambió. A partir de ahí tuve la gran popularidad y el reconocimiento de la gente. Ya vamos por la 14º temporada”, dice con alegría.

Paralelamente, tuvo su programa “Bien Levantado”, que comenzó en radio Mega, continuó en la Pop y ahora desembarcó en la Rock And Pop. “Entré a una radio que está en terapia intensiva y levantarla es el desafío más bravo de mi carrera. Hay mucha competencia pero mi legión de seguidores y mi equipo de trabajo lo harán posible. Ya se notan las primeras mejoras”. En esta nueva etapa del ciclo, su equipo está integrado por Lola Cordero (44), Elio Rossi (54), Rodolfo Samsó, “Alacrán” (63)y Fernanda Carbonell, su nueva locutora que reemplaza a la anterior, Carolina Wyler (33) quien fue su pareja los últimos 4 años, y con quien ahora, asegura, están en un impasse. “Soy muy parejero. Estuve veintipico de años con la madre de mis hijos, después de un tiempo de soledad estuve con Caro y ahora estoy solo otra vez”. Su fama y su estilo hacen suponer que Beto es un verdadero seductor: “Siempre me fue bien y me resultó fácil la comunicación con las mujeres. Establecí una forma de conquista y acercamiento que iban del lado de la complicidad. El gesto, la caricia de una mano y sobre todo, la palabra” . Asegura que la mujer que lo acompañe tiene que tener una cabeza de locos de la que pueda aprender, pueda descubrir cosas todo el tiempo y con quien se ría mucho. “Pero ahora estoy retirado” murmura y agrega: “la fama ayuda y soy coqueto. Con los años me fui despojando de las estructuras y tengo un estilo propio. Me gusta intervenir la ropa. Agrego detalles, modifico y tengo cierta impunidad. Aprendí a convertir las pilchas. Y como soy un diseñador frustrado aplico todo eso en mí. Podría hacer tutoriales de cómo cambiar la ropa por sólo 100 pesos y no me iría mal. Hasta los críticos de moda me respetan. Soy un mal periodista pero bueno diseñando. La moda argentina se perdió un fabuloso diseñador”. dice sonriente y amplía: “Detesto los trajes y las corbatas y ahora hasta los conductores de noticiero ya usan chupines y remera. La TV `se está casellizando´ ”concluye.

Sin embargo, el desparpajo que lo caracteriza, no es una improvisación y tiene muy claro lo que dice y lo que hace. “Con los años me puse más conservador y no soy zarpado con las palabras. Hay que tener mucho cuidado con los chistes sobre droga, embarazo, consumos y sobre todo con la mujer. Tengo conciencia de mi responsabilidad, soy cuidadoso y cada día me pongo más riguroso”, asegura.

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Casella reconoce que siempre fue feminista y se vinculó de igual a igual con las chicas y en cuestión de sexo no se privó de nada. “En Haedo, mi barrio, tuve épocas de sexo grupal y desenfrenado, con respeto. Siempre fui cultor de lo grupal”, confiesa con picardía y agrega: “en cualquier contexto la mujer es sagrada y por eso me gusta que se caigan algunas máscaras de los maltratadores de la mujer que aprovechan su espacio de poder en el medio”. De la misma manera, afirma que nunca entendió el rol del ama de casa, incluso en el de su propia madre: “se pasaba tres horas cocinando para que después venga el viejo, en dos minutos se coma todo y ella después quedaba una hora y media más lavando. Me parece un sometimiento horrible y por lo tanto celebro toda esta apertura de la mujer y me encanta porque agita la sociedad. Además, en muchos aspectos, el mundo manejado por el hombre fracasó. Basta sólo con saber que la población carcelaria es mayormente masculina. El hombre es proveedor, cazador, mata, roba y rapiña. En cambio la mujer es más noble”, concluye.

Dentro de las tantas tareas que realiza a diario, Beto acaba de escribir una obra de teatro que se llama “Qué tenés en la cabeza”, en donde cuenta cómo funcionan el cerebro masculino y el femenino y donde se revela que la mayor parte de las discusiones se producen por culpa del hombre.

Dentro de sus grupos de trabajo, Beto armó una especie de cooperativa para darles una mano y cuando hay algunos “chivos”, reparte el dinero entre sus compañeros. “Los productores llegan mucho antes que vos y ganan mucho menos. Con lo que gano me alcanza no me interesa más. Soy de los que pregonan `menos palabras y más hechos´. Estoy atento a lo que le pasa al otro y trato, dentro de mis posibilidades, de dar una mano. Las cosas tienen que ser más relajadas y genuinas. No concibo otra forma de trabajo”.

Su rutina diaria comienza antes de las 8, momento en el que ya está desayunando en un bar y con su tablet mira todos los diarios. Escribe algo como para guionarse en la radio, mientras saborea un cortado que acompaña con una tostada con queso blanco. De ahí parte a la radio, cuando termina algunas veces hace una siesta y otras veces sale a correr. A las 20 aproximadamente llega al canal 9 para conducir “Bendita TV”, y después vuelve a su departamento en donde se queda mirando alguna serie hasta la madrugada. Come de todo pero con prudencia tratando de no superar el peso actual “Aprendí a frenar a tiempo con la comida. Si paso del talle 32 de pantalón soy invisible para las mujeres y puedo perder mi puesto en la televisión. Esa es mi teoría y la respeto a rajatabla”.

Beto sabe también que lo que hoy es un éxito el día de mañana puede dejar de serlo y asegura estar preparado para ese momento “la televisión me va a expulsar algún día igual que la radio y estoy preparado para eso. Con mis amigos ya planeamos organizarnos en el mismo geriátrico, molestando a las señoras invitándolas a bailar `Fiebre de sábado por la noche´, intentando darles un beso en la boca”, finalizadivertido.

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