Augusto: un perfume de nicho que transforma los recuerdos en una expresión artística
Augusto Montoya presenta una fragancia sin género que combina cuero, durazno, rosa y una nota inesperada de plástico de muñeca de los años ochenta. Una propuesta que invita a construir un relato propio a través del aroma.
Entre una identidad heredada y el deseo de transformarla aparece Augusto, la marca de perfumería de nicho creada por Augusto Montoya. Su primera edición, que lleva el mismo nombre, parte de una historia familiar para explorar la memoria, la libertad personal y las posibilidades del perfume como lenguaje artístico.
En el origen de la propuesta conviven dos símbolos: la figura del abuelo de su creador, asociada al patriarcado tradicional, y una Barbie Tropical de 1985, que representa la posibilidad de cuestionar esa identidad. Ese encuentro entre universos distintos se convierte en el punto de partida de una composición que busca despertar recuerdos y dejar espacio a la interpretación de quien la lleva.
Cuero, rosa y plástico de muñeca: una composición que cuenta una historia
La primera fragancia reúne cuatro notas esenciales: cuero, durazno, rosa y plástico de muñeca de los años ochenta, esta última como protagonista. Mientras el cuero y la rosa evocan códigos reconocibles, el durazno suma otra dimensión y el plástico introduce un elemento inesperado, conectado con el universo visual y simbólico que inspiró la creación.
Para Augusto, el propósito va más allá de que el aroma resulte agradable. “Me interesa que se sumerja en la experiencia, que se permita sentirla sin una respuesta predeterminada y que encuentre su propio relato”, explica.
Con esa premisa, Augusto es un perfume sin género, pensado para quienes conecten con su composición y quieran hacerla parte de su propia historia. La experiencia queda abierta a las sensaciones y los recuerdos que pueda despertar en cada persona.
Esa relación entre la creación y quien la experimenta también define la manera en que Augusto entiende el crecimiento de la marca. Además de las cifras, valora las reacciones y las historias que cada aroma logra activar. La conexión selectiva con sus fragancias forma parte de esa identidad.
El proyecto contempla un universo de trece historias. La primera es Augusto; la segunda, actualmente en desarrollo, explora el vínculo de su creador con su abuela. Cada edición buscará ampliar ese recorrido y sostener la idea que le dio origen: convertir la perfumería en un espacio de memoria, imaginación y búsqueda personal.
CONTACTO
Instagram: @augustomontoyaparfum
Web: augustomontoya.com
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