miércoles 21 de octubre del 2026

Necesitamos mejores historias

Patricia Relats reflexiona sobre las narrativas que inspiran nuestras decisiones y el lugar de las mujeres como protagonistas de sus propias historias.

Patricia Relats
Patricia Relats | CONTENT CARAS LIKE
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Todo lo que aprendimos en esta vida lo aprendimos a través de una historia. Las historias nos muestran un camino posible, nos inspiran hacia dónde podemos apuntar y muchas veces nos cuentan cómo llegar.

No estoy en contra del viaje del héroe. Lo que me pregunto es: ¿Qué pasa cuando se convierte en la única forma posible de contar una transformación? ¿Dónde quedan las protagonistas femeninas? Algún purista va a decirme que, en realidad, los arquetipos no reconocen lo femenino y lo masculino. Que me disculpe Jung, pero muchas veces, en el uso cultural, sí distinguimos entre personajes masculinos y femeninos. No quiero meterme en una conversación sobre identidades, sino hablar de los personajes y las narrativas que nos inspiran.

Me pregunto si vamos a seguir contando que a Juana de Arco la quemaron por loca o si vamos a empezar a contar las batallas que ganó y todo lo que consiguió para el ejército francés antes de eso.

A las historias las contamos no como son, sino como somos. ¿Qué pasa con las experiencias que no encajan? ¿Con las transformaciones que no implican conquistar un territorio, sino aprender a habitarlo de otra manera? ¿Con quienes no quieren salvar el mundo, sino dejar de postergarse?

Las historias forman y deforman. Nos dicen qué esperar, qué admirar, qué temer y qué desear. Nos cuentan hasta dónde podemos llegar. Y cuando una y otra vez las mujeres aparecen en el rol de cuidar, acompañar o facilitar la transformación de otros, es fácil que terminemos creyendo que ese es nuestro lugar natural. Por eso necesitamos mejores historias. Historias que no nos indiquen quiénes tenemos que ser, sino que nos ayuden a descubrir quiénes podemos ser.

Después de muchos años de investigar narrativas posibles y por qué el viaje heroico femenino también parte de un momento vital diferente del masculino, me encontré con Mariela, que también estaba buscando una salida de la introspección psicológica hacia la acción del coaching. En ese camino, ella se encontró con el concepto de merecimiento. Y las dos nos encontramos con una pregunta: ¿hasta dónde creemos que nos merecemos llegar? ¿Por qué tantas veces nos cuesta darnos el mismo lugar que les damos a los demás?

Tal vez, me pregunto, ser heroica sea animarse por fin a ser protagonista y no secundaria de la propia historia.

Sigamos la conversación.

Patricia Relats

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