Cuando pensamos en Feng Shui, pueden aparecer determinadas imágenes: ambientes minimalistas, colores neutros, plantas, fuentes de agua u objetos de inspiración oriental. Con el tiempo, distintas interpretaciones lo asociaron a determinadas formas de decorar.
Pero sus raíces cuentan otra historia.
El Feng Shui nació en la antigua China a partir de la observación del territorio y de la relación entre las personas y su entorno. El viento, el agua, el relieve, la orientación y el clima eran parte de esa mirada sobre el habitar.
No nació mirando catálogos de decoración. Nació mirando el paisaje.
Con el tiempo, sus principios llegaron a la arquitectura y al interiorismo de los espacios domésticos. Una distinción fundamental es que el Feng Shui no es simple decoración: amplía nuestra manera de leer un espacio.
El lenguaje de los cinco elementos
Una de las herramientas para comprender esta mirada son los cinco elementos: Madera, Fuego, Tierra, Metal y Agua.
Se manifiestan a través de formas, materiales, texturas, colores, luz y objetos, pero también en la manera en que utilizamos un ambiente.
La Madera habla de crecimiento y expansión. El Fuego, de vitalidad y transformación. La Tierra, de sostén y pertenencia. El Metal, de claridad y estructura. El Agua, de profundidad y fluidez.
Una planta puede expresar Madera, pero la Madera no se agota en una planta. El Fuego no necesita una pared roja; la Tierra no exige cerámicas; el Metal no significa crear un espacio frío; y el Agua tampoco necesita una fuente.
El elemento es más profundo que su representación.
En mi manera de trabajar, los cinco elementos también dialogan con lo arquetípico. No solo observo qué hay en un espacio, sino qué cualidades puede evocar y cómo se relaciona con quienes lo habitan.
Aplicar Feng Shui no significa decorar una casa para que parezca Feng Shui.
Una casa puede ser clásica, contemporánea, rústica, ecléctica o minimalista. Puede tener colores intensos o una paleta serena e incorporar elementos de distintas culturas. El Feng Shui no necesita imponer una estética: puede enriquecer la mirada con la que elegimos habitarla.

Marcela Padilla es decoradora, especialista en Feng Shui, coach ontológica y autora de Alquimista de Espacios. Su mirada integra diseño y simbolismo para abordar los espacios como escenarios de transformación.
Más sobre sus servicios: https://linktr.ee/fengshuivida
Instagram: @feng.shui.vida
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