martes 15 de junio de 2021
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ESPACIO NO EDITORIAL - CARAS LIKE | 04-01-2019 17:15

Omar Gándara: el piloto del pueblo

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Omar Eliseo Gándara nació en la Ciudad de San Luis, Argentina, el 9 de febrero de 1958, vivió toda su infancia en San Luis, donde fue canillita desde muy chico y gracias a que vivía muy cerca de la Universidad de San Luis fue que, con mucho esfuerzo, pudo estudiar para convertirse en Farmacéutico Nacional.

“Siempre hay que seguir adelante, hay que analizar nuestro presente y marcar en consecuencia un mejor futuro. Porque todos nosotros corremos todos los días un Dakar. Depende de nosotros si lo superamos o no".

Con los años viajó para radicarse en la ciudad de Mar del Plata donde desarrollo sus dotes como empresario forjando la reconocida cadena de Farmacias Constitución. Con el correr de los años, ya instalado con su familia en Mar del Plata, sufrió un daño en su columna vertebral por causa de una bacteria que lo dejo al borde de la muerte.

Sin poder moverse de su cama, tomó una importante decisión que lo llevaría a salvarse de una enfermedad y enfrentar la segunda parte de su vida: Omar buscó alguna competencia extrema que le permitiera demostrar que después de estar en lo más profundo de un pozo, con actitud y coraje, se puede llegar.

Esa competencia extrema fue el Dakar, la carrera de autos más difícil del mundo, en la que no sólo el vehículo debe resistir, sino también la mente y el espíritu de su conductor. Omar lleva siete Dakar recorridos que le han dado la experiencia necesaria para afrontar tanto el aspecto deportivo como el aventurero.

Los autos con los que compitió en todos estos años no pertenecen a grandes equipos, por lo que la lucha siempre fue mayor, llegando entrada la noche a los Bivouac (campamentos) para tomar un breve descanso y pronto enfrentar otra etapa al día siguiente.

Muchas veces tuvo que esperar en la noche sobre dunas gigantes para poder reparar y encontrar el camino, y al llegar esperar unos pocos minutos para volver a largar. La idea de superación nunca se separa de Omar Gándara. En cada Dakar, los caminos que se presentan son inhóspitos y se deben resolver situaciones a cada minuto.  “Algo que puede trasladarse a la vida cotidiana de cada uno de nosotros”, aclara Omar.

¿Este año ha decidido enfrentar el Dakar que se corrió en Perú con otro vehículo?

Sí, siempre competí con una Toyota 4x4, pero este año lo corrí en UTV CAN AM, un cuatriciclo

¿Su copiloto también fue un estreno en esta oportunidad?

Mi compañero de siempre fue Leonardo Martínez, pero en este último Dakar fue Ramiro Corvalán, a quien le agradezco mucho como también extiendo el agradecimiento a Juan Cruz Corvalán, a Sebastián Martin, a Julio Estanguet y su equipo DKR que nos asistió, a Mayco Martínez,a Gustavo González, a toda mi familia y,  especialmente, a mi mamá por todo el apoyo que me brindaron.

Lograr completar todo el recorrido del Dakar requiere, sin duda, de un gran entrenamiento, ¿cuál es su rutina?

Es un entrenamiento constante de tres veces por semana. De esa manera es posible mantenerse día a día en el estado que requiere este tipo de competencias y, por supuesto, una buena alimentación.

¿Participa en otras carreras similares al Dakar?

Sí, soy Tricampeón Nacional de Rally Cross Country 2014, 2017 y 2018 y también corro la Ca-Nav, una competencia de navegación que se corre en todo el país. Son dos especialidades similares al Dakar, pero con menos días de recorrido y con  organización autóctona.

Fanático también del fútbol, participa en torneos de veteranos (Villa Marista) además de seguir a su amado River Plate por todo el mundo. Pero no todo es deporte en su vida. Gándara tiene tiempo para tareas solidarias y humanitaria llevando medicamentos a Venezuela personalmente, por ejemplo.

Todos los años concreta una colecta de juguetes para entregar el Día del Niño en el Hospital Materno Infantil de Mar del Plata. En la sonrisa que logra en cada uno de esos niños, se ve reflejado a sí mismo y busca incitarlos “a seguir adelante con Fe y buena vibra”, asegura Omar que, día a día, con su manera de vivir la vida con optimismo, muestra el camino, que la superación depende de uno mismo.

“Siempre hay que seguir adelante, hay que analizar nuestro presente y marcar en consecuencia un mejor futuro. Porque todos nosotros corremos todos los días un Dakar. Depende de nosotros si lo superamos o no. El secreto está en vivir la vida llena de sueños y proyectos y eso se logra con estudio, trabajo, perseverancia y sacrificio”, concluye con esperanza.

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