¿Por qué creés que tanta gente llega a un viaje internacional y se bloquea aunque haya estudiado inglés?
Porque estudiar inglés y usarlo en un viaje son dos experiencias completamente distintas. En la escuela aprendemos tiempos verbales, vocabulario, gramática. Pero nadie nos entrena para reaccionar cuando el empleado del aeropuerto te habla rápido, cuando tenés que pedir algo en el hotel o cuando te perdés y necesitás preguntarle a alguien en la calle. Esa brecha entre el conocimiento y la reacción real es lo que hace que la gente se bloquee.
¿Cuáles son las situaciones más comunes donde tus alumnos sienten que les falta herramientas?
El aeropuerto es el clásico: migraciones, check-in, preguntar por la puerta de embarque. Después el hotel: hacer el check-in, pedir algo a la recepción, preguntar por el desayuno. Y la calle: pedir direcciones, entender la respuesta, manejarse con el transporte. Son situaciones cotidianas pero que en otro idioma, sin práctica previa, generan mucha ansiedad.
¿Cómo preparás a tus alumnos para esos momentos?
Simulando exactamente esas situaciones antes de que sucedan. En el Club de Conversación practican diálogos reales y asumen distintos roles: recepcionista y huésped, por ejemplo. También practican cómo pedir ayuda si no entienden o cómo reformular si no encuentran una palabra. La clave no es saber todo. Es saber reaccionar.
¿Hay algo que pueda hacer alguien hoy para prepararse mejor para un viaje?
Empezar a practicar en voz alta, aunque sea solo. Leer frases útiles no alcanza si no las decís. Y si tienen la posibilidad de practicar con alguien en situaciones simuladas, mucho mejor. Yo misma viajé sola por Europa y sé lo que es necesitar comunicarse en otro idioma. Esa experiencia me cambió como profesora y es la base de todo lo que enseño hoy.
Yanina Levy
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