Durante años asociamos la pérdida de masa muscular casi exclusivamente con el envejecimiento. Hoy sabemos que su cuidado comienza mucho antes.
Preservar masa y fuerza muscular es una de las estrategias fundamentales para llegar a las distintas etapas de la vida con mayor autonomía, salud metabólica y calidad de vida.
Cuando pensamos en longevidad imaginamos alimentación saludable, controles médicos, descanso o actividad física. Sin embargo, existe un protagonista que muchas veces queda como actor secundario: el músculo.
El músculo no es solamente lo que nos permite caminar, levantar peso o subir escaleras, es un tejido activo, fundamental para el movimiento, la funcionalidad y el metabolismo energético. Por eso cuando hablamos de envejecimiento saludable, conservar músculo y especialmente conservar fuerza debería ocupar un lugar central.

La pérdida de masa y función muscular asociada al envejecimiento se conoce como Sarcopenia. El consenso europeo EWGSOP2 la considera una enfermedad caracterizada por una disminución de la fuerza, acompañada por alteraciones en la cantidad o calidad muscular y en casos mas avanzados deterioro del rendimiento físico. Lo importante es que estos cambios no aparecen mágicamente al cumplir 60 años, sino que son el resultado de procesos que pueden acumularse toda la vida.
La pregunta entonces deja de ser únicamente ¿Cómo quiero verme? Y comienza a ser ¿Cómo quiero llegar a los 60, 70 u 80 años?
El concepto de longevidad saludable no consiste en vivir mas años, sino en intentar conservar durante mas tiempo la capacidad de realizar las actividades de la vida cotidiana. El músculo funciona como una especie de reserva funcional. Cuanto antes construyamos hábitos que favorezcan su mantenimiento, mas herramientas tenemos para afrontar las pérdidas fisiológicas que pueden acompañar al envejecimiento.
La nutrición también habla de músculo: garantizar un aporte adecuado de proteínas no significa simplemente comer mucha proteína, importan la calidad de las fuentes, la cantidad total, la distribución a lo largo del día y el contexto general de la alimentación; carnes magras, pescado, huevos, lácteos, legumbres, soja y sus derivados entre otras opciones pueden formar parte de una dieta orientada a preservar masa muscular.
“CUIDAR NUESTROS MUSCULOS HOY, ES UNA FORMA DE CUIDAR NUESTRA INDEPENDENCIA EN EL FUTURO.”
Lic. Luciana Ferrand - MP N°394
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