Cuando hablamos de envejecimiento solemos pensar en la piel, pero el cabello también envejece. No se trata solo de la aparición de canas: el pelo cambia su estructura, su comportamiento y sus necesidades a lo largo de la vida, incluso en personas jóvenes.
Con el paso del tiempo, la fibra capilar pierde proteínas, lípidos y agua. Esto se traduce en un cabello más fino, opaco, frágil y con menor elasticidad. Muchas mujeres notan que el pelo ya no responde igual al brushing, que se quiebra con más facilidad o que necesita cada vez más productos para verse saludable. No es casualidad: es biología.
Uno de los factores clave del envejecimiento capilar son los cambios hormonales. El estrés crónico, la caída de estrógenos, el aumento del cortisol, los anticonceptivos hormonales y ciertas alteraciones tiroideas impactan directamente en el ciclo de crecimiento del cabello. Por eso, en etapas como la perimenopausia o después de los 40, es común observar menor densidad, más caída o cambios bruscos en la textura.
Las canas merecen un capítulo aparte. Cuando el folículo deja de producir melanina, no solo cambia el color: la fibra se vuelve más porosa, áspera y con tendencia al frizz. Por eso muchas personas sienten que su cabello “no se deja peinar” a partir de la aparición de canas. No es rebeldía: es un cabello estructuralmente distinto.
Otro gran olvidado es el cuero cabelludo. Así como la piel del rostro envejece, el cuero cabelludo también pierde hidratación, microcirculación y equilibrio. Un cuero cabelludo envejecido puede provocar caída, afinamiento del pelo y crecimiento más lento. Sin una base sana, no hay cabello joven posible.
Entre los errores más comunes que aceleran el envejecimiento capilar se encuentran el abuso de herramientas de calor, el uso incorrecto de productos profesionales, la falta de protección solar y el miedo a cortar el cabello. Mantener el largo sin una estrategia adecuada suele jugar en contra de la salud capilar.
La buena noticia es que hoy existen tratamientos y rutinas antiage capilares realmente efectivos. La clave está en el diagnóstico personalizado, la elección correcta de activos reparadores y una rutina adaptada a la etapa de vida. Cuidar el cabello no es una cuestión de edad, sino de conciencia. El pelo cambia, y aprender a acompañarlo es parte de una belleza real y saludable.
Por Romina Paola Orlik
Especialista en Estética Integral y Colorimetría
Fundadora de Roorlik Estética Integral
Palermo
Instagram: @roorlikesteticaintegral
www.roorlik.ar | www.cuidatupiel.com.ar
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