martes 01 de septiembre del 2026

Focusing: un puente hacia el interior

A veces no necesitamos encontrar rápidamente una respuesta. Necesitamos detenernos, escucharnos y hacer espacio para aquello que todavía no tiene palabras. El Focusing propone justamente eso: volver al cuerpo como una vía de encuentro con nuestra propia experiencia.

Focusing: un puente hacia el interior
Focusing: un puente hacia el interior | CONTENT CARAS LIKE
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Vivimos rodeados de estímulos, opiniones, exigencias y respuestas inmediatas. Pensamos, analizamos, buscamos explicaciones. Sabemos qué deberíamos hacer, qué sería conveniente sentir y qué esperan los demás de nosotros.

Pero hay momentos en los que, aun después de haber pensado mucho, algo dentro nuestro sigue diciendo: todavía no sé.

Es ahí donde puede abrirse otro camino.

El Focusing, desarrollado por Eugene Gendlin, propone dirigir la atención hacia una dimensión de nuestra experiencia que no siempre es clara ni fácil de nombrar: la sensación sentida (feltsense), ese modo corporal y global en que una situación, un vínculo o una decisión se hace presente en nosotros.

Focusing: un puente hacia el interior

Tal vez aparece como una presión en el pecho, un nudo en el estómago o una sensación difícil de definir. No sabemos exactamente qué significa. La invitación es a permanecer allí, recibiendo lo que surge, con curiosidad y sin exigir una respuesta inmediata.

En Focusing no se trata de interpretar el cuerpo ni de obligarlo a cambiar. Se trata de hacerle espacio a aquello que todavía no ha tomado forma.

Muchas veces creemos que para conocernos tenemos que pensar más. El Focusing propone algo diferente: antes de buscar una explicación, podemos acercarnos a nuestra experiencia.

Y cuando escuchamos de una manera amable, puede aparecer una palabra, una imagen o una pequeña sensación de reconocimiento. Algo adentro dice: sí, es por ahí.

No necesariamente encontramos una solución. Encontramos, quizás, un próximo paso que se siente propio.

Por eso pienso el Focusing como un puente: entre la mente y el cuerpo, entre lo que sabemos y aquello que todavía estamos descubriendo, entre la palabra y el silencio.

En un mundo que muchas veces nos invita a ir cada vez más rápido, detenernos a escuchar puede convertirse en un acto profundamente humano.

Porque quizá dentro nuestro no haya una respuesta esperando ser encontrada.

Quizá haya algo esperando ser escuchado.

Y cuando podemos acercarnos a eso con presencia, respeto y curiosidad, algo comienza a moverse.

No porque alguien nos haya dicho qué hacer, sino porque, poco a poco, volvemos a entrar en contacto con nuestra propia dirección interior.

Clr. Natalia Martin Abib
Ig: @maitri.centro.terapeutico
Mail: [email protected]

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