miércoles 08 de julio del 2026

Jugar para ganar o jugar para no equivocarse

La búsqueda permanente de la perfección genera una carga emocional difícil de sostener. Galería de fotosGalería de fotos

Jugar para ganar o jugar para no equivocarse
Jugar para ganar o jugar para no equivocarse | CONTENT CARAS LIKE
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La exigencia es una cualidad necesaria en el deporte. Es la que impulsa a entrenar un poco más, a superarse, a corregir detalles y a perseguir objetivos cada vez más altos. Sin ella, el crecimiento sería difícil.

Sin embargo, existe un límite muy delgado donde la exigencia deja de ser una aliada y comienza a convertirse en un obstáculo.

En mi trabajo con deportistas encuentro con frecuencia jugadores que no entrenan para aprender, sino para no equivocarse. Llegan a la práctica pensando que no pueden fallar un pase, perder una pelota o tomar una mala decisión. Sin darse cuenta, cambian el objetivo de competir por el de evitar el error.

Y ese cambio modifica por completo la forma de jugar.

Jugar para ganar o jugar para no equivocarse

Cuando el foco está puesto en no equivocarse, aparece la duda. La atención deja de concentrarse en el juego y comienza a dirigirse hacia las posibles consecuencias del error: "¿Qué va a pensar el entrenador?", "¿Y si pierdo la titularidad?", "¿Y si decepciono a mi familia?".

El cerebro interpreta esa situación como una amenaza. Aumenta la tensión, disminuye la creatividad y las decisiones se vuelven más conservadoras. El jugador deja de intentar resolver y empieza a protegerse.

Paradójicamente, cuanto más intenta evitar el error, más probable es que aparezca.

La búsqueda permanente de la perfección genera una carga emocional difícil de sostener. Cada equivocación se vive como un fracaso personal y no como una oportunidad de aprendizaje. Poco a poco, la confianza comienza a depender exclusivamente del resultado.

Jugar para ganar o jugar para no equivocarse

Por eso, uno de los desafíos más importantes es ayudar al deportista a construir una exigencia saludable. No se trata de conformarse ni de naturalizar el error, sino de entender que mejorar implica equivocarse.

En las sesiones trabajamos justamente sobre esa diferencia. Buscamos que el jugador vuelva a enfocarse en aquello que puede controlar: su preparación, su actitud, sus decisiones y su capacidad para recuperarse después de un error. Cuando cambia el foco, también cambia la manera de competir.

Al final, la pregunta más importante no es cuántas veces un deportista se equivoca, sino desde qué lugar compite. Cuando juega condicionado por el miedo, el error ocupa el centro de la escena. En cambio, cuando acepta que equivocarse es parte del proceso, recupera la libertad para decidir, crear y expresar todo su potencial. Y es allí donde el rendimiento deja de estar gobernado por el temor y vuelve a construirse desde la confianza.

 

Natalia Malewicz | Coaching Deportivo
Instagram: Natycoach.ok
Teléfono: 1149694433
Mail: [email protected]

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