miércoles 08 de julio del 2026

¿Y si el problema no fuera la ansiedad?

Una vida completamente libre de ansiedad puede ser una vida donde pocas cosas importaran verdaderamente. Galería de fotosGalería de fotos

¿Y si el problema no fuera la ansiedad?
¿Y si el problema no fuera la ansiedad? | CONTENT CARAS LIKE
CONTENT CARAS LIKE

Cada vez me es más frecuente escuchar en el consultorio una frase repetida: “Quiero dejar de sentir ansiedad”. Y esto es comprensible. Cuando el malestar es intenso, cuando se sufre de insomnio, cuando la cabeza no se detiene o cuando la preocupación ocupa demasiado espacio, es lógico querer que eso desaparezca. Sin embargo, cada vez que escucho esa frase, me pregunto si no estaremos haciendo una asociación demasiado apresurada. Porque sentir ansiedad no siempre significa sufrir un trastorno de ansiedad.

Estamos acostumbrados a escuchar que las emociones cumplen una función. La tristeza, el miedo, el enojo o la alegría suelen entenderse como respuestas que nos ayudan a adaptarnos a distintas situaciones. Sin embargo, cuando aparece la ansiedad, muchas veces solemos pensarla de otra manera: como algo que se tiene que eliminar cuanto antes. Y quizás estemos equivocados.

¿Y si el problema no fuera la ansiedad?

Vivimos en una época donde nos parece que cualquier incomodidad necesitara una solución inmediata. Si algo duele, hay que sacarlo. Si algo preocupa, hay que calmarlo. Si algo incomoda, hay que corregirlo. Pero quizás no todo lo que nos incomoda significa que algo no estuviera funcionando.

Nos cuesta esperar, tolerar la incertidumbre y convivir con aquello que no podemos controlar. Queremos respuestas, soluciones y emociones rápidas. Quizás por eso la ansiedad se convirtió en una de nuestras experiencias más rechazadas. Pero la ansiedad no existe por error. Forma parte de nuestro funcionamiento como seres humanos. Nos ayuda a anticiparnos, prepararnos y responder frente a situaciones importantes.

Antes de una entrevista laboral, un examen, una mudanza o una decisión importante, es esperable sentir ansiedad. Muchas veces aparece justamente porque algo nos importa. Porque estamos involucrados. Porque hay algo en juego. Un cambio, una decisión, un desafío o incluso una pérdida pueden despertarla. No porque estemos haciendo algo mal, sino porque estamos involucrados emocionalmente en lo que ocurre.

¿Y si el problema no fuera la ansiedad?

No deja de llamarme la atención que no nos preguntemos qué nos está pasando, sino cómo hacer para dejar de sentirlo. Como si la ansiedad fuera una falla en el sistema y no una experiencia humana. Como si el objetivo fuera volver a un estado ideal donde nada nos incomoda, preocupa o moviliza. Sin embargo, una vida completamente libre de ansiedad puede ser una vida donde pocas cosas importaran verdaderamente.

Esto no significa minimizar el sufrimiento que puede generar una ansiedad desregulada. Existe una ansiedad que en vez de ayudarnos nos limita, nos paraliza, dificulta nuestra concentración, el descanso y el disfrute, interfiriendo en nuestros vínculos, nuestras decisiones y nuestra vida cotidiana.

Cuando la sufrimos, nuestra mente parece quedar atrapada anticipando escenarios, intentando resolver problemas que todavía no ocurrieron o buscando certezas que muchas veces no existen. Es esta ansiedad la que genera sufrimiento y con frecuencia motiva la consulta psicológica. Incluso en este caso, la primera cuestión no debería ser cómo eliminarla.

Tal vez sea preferible preguntarnos algo distinto: ¿Qué nos está intentando señalar? ¿Qué está pasando en nuestra vida para que la ansiedad haya levantado tanto la voz? ¿La ansiedad que sentimos hoy nos está ayudando a enfrentar algo importante o se volvió tan intensa que ya no nos permite vivir en libertad?

Porque no toda ansiedad constituye un trastorno. Y no toda ansiedad necesita ser silenciada. A veces sería mejor comprender qué nos vino a mostrar.

 

 

Lic. Érica Roldan
Instagram: @lic_eri
Mail: [email protected]
Teléfono: 3492609223

Galería de imágenes
EN ESTA NOTA