lunes 27 de abril del 2026

La era del placer femenino (y por qué todavía incomoda)

Por Araceli A. Sanchez. Galería de fotosGalería de fotos

La era del placer femenino (y por qué todavía incomoda)
La era del placer femenino (y por qué todavía incomoda) | CONTENT CARAS LIKE
CONTENT CARAS LIKE

Durante siglos el placer femenino fue un territorio silenciado, no porque no existiera, sino porque no era prioridad. La sexualidad de las mujeres fue pensada, narrada y hasta educada desde una lógica que poco tenía que ver con su deseo real.

Sin embargo, hoy, algo está cambiando ya quese habla más, se nombra más, se busca más. Pero en ese mismo movimiento de apertura, aparece una incomodidad persistente, una tensión, como si el permiso para el placer aún viniera con condiciones invisibles.

Sin dudas, estamosen la era del placer femenino. Las conversaciones sobre orgasmo, autoconocimiento, erotismo y deseo ya no están confinadas a lo íntimo o lo clandestino; más bien aparecen en redes, en grupos de amigas, en consultas terapéuticas, y en los medios. Hay una narrativa creciente que invita a las mujeres a explorarse, a conocerse, a dejar de postergarse; sin embargo, muchas todavía sienten que “algo no termina de cerrar”.

¿Por qué, si ahora se puede hablar, sigue costando tanto sentir?

Tal vez porque el mandato no desapareció, solo se transformó:antes era el silencio. Hoy, en algunos casos, es la exigencia. Hay una nueva presión: la de “tener que disfrutar”, “tener que llegar al orgasmo”, “tener que ser libre”. Y cuando eso no sucede, aparece la culpa. Como si el placer también pudiera fallar.

El deseo no funciona bajo presión, no responde a consignas, ni a tips. Es íntimo, cambiante, atravesado por la historia personal, el contexto emocional, el vínculo con el propio cuerpo y con el cuerpo otro; yahí es donde muchas veces se genera el conflicto entre lo que “debería ser” y lo que realmente se siente.

Además, hay algo más profundo que incomoda: el placer femenino, cuando es genuino, implica autonomía. Y la autonomía todavía incomoda. Es decir, una mujer conectada con su deseo es una mujer que puede elegir, que puede decir que sí, pero también que no. Que puede correrse de lugares esperados y estereotipados, que ya no se adapta automáticamente al deseo del otro.Y eso, en muchos vínculos, desestabiliza, porque durante mucho tiempo el principio fue claro: el placer masculino como eje, el femenino como complemento. Hoy ese guion se está reescribiendo entre resistencias y conflictos, por lo que hay parejas que no saben cómo habitar esta nueva dinámica; y también hay mujeres que sienten que “llegaron tarde” a su propio cuerpo, mientras quehay otras que aún no logran identificar qué les gusta, qué las excita, qué las conecta.¡Y eso está bien!

El placer no es una meta que se alcanza, es un recorrido y un proceso que se construye.

Quizás la verdadera revolución no sea hablar más de placer, sino habitarlo de otra manera, sin apuros, sin performance, ysin comparación.

Porque el placer femenino no debería ser una conquista que demostrar, sino un espacio para habitar y del cual apropiarse como único e irrepetible.

Y tal vez incomode justamente por eso: porque cuando una mujer deja de actuar el placer y empieza a sentirlo, ya no hay vuelta atrás.

 

  • Araceli A. Sanchez
  • Psicóloga y Sexóloga con Perspectiva de Género y de DD.HH.
  • Contactos: 388 – 4212468 (whatsapp) - Ig profesional @araceli.psicosex

 

Galería de imágenes
EN ESTA NOTA