¿Hay señales durante la infancia que pueden anticipar cómo será la sonrisa de un adulto?
Sí. La boca está en constante desarrollo durante la infancia y hay determinadas señales que pueden indicar que algo no está evolucionando de la manera esperada. La forma de respirar, masticar, dormir, la posición de la lengua, ciertos hábitos o incluso la pérdida temprana de un diente de leche pueden influir en el desarrollo de los maxilares y en la futura posición de los dientes.

¿Cuáles son esas señales que los padres suelen pasar por alto?
Una de las más frecuentes es que el niño respire habitualmente por la boca o duerma con la boca abierta. También debemos prestar atención a los ronquidos, dificultades para masticar, mordidas cruzadas, dientes que aparecen fuera de posición, falta de espacio o hábitos prolongados como el uso del chupete o la succión digital.
En algunos casos, estas señales requieren una evaluación más amplia y pueden hacer necesaria la consulta con otras especialidades y ramas de la medicina. Abordar el desarrollo de manera integral y trabajar en conjunto con otros profesionales permite comprender mejor qué está sucediendo para acompañar a los niños de forma integral.
¿Significa que ante cualquiera de estas situaciones hay que comenzar un tratamiento?
No necesariamente. Una consulta temprana no significa que el niño vaya a necesitar brackets o un aparato. Muchas veces simplemente permite observar el crecimiento y acompañarlo. Lo importante es diferenciar cuándo podemos esperar y cuándo intervenir puede ayudar a evitar que una alteración se vuelva más compleja.
¿Por qué es importante consultar antes de que aparezcan todos los dientes permanentes?
Porque durante el crecimiento existen momentos en los que podemos intervenir sobre determinados problemas del desarrollo. La ortodoncia no debería pensarse solamente como una herramienta para “acomodar dientes”, sino también como una especialidad que acompaña el crecimiento y la función.
En este contexto, la ortopedia maxilar permite intervenir durante etapas en las que los huesos todavía se encuentran en desarrollo. Si detectamos una alteración en ese proceso, no siempre podemos esperar que se corrija por sí sola. Cuando existe una alteración que puede afectar el crecimiento, intervenir en el momento adecuado puede ayudar a evitar que se perpetúe en el tiempo.
¿Cuál sería el mensaje para los padres?
No esperar a que finalice el recambio dentario para consultar. La sonrisa se construye a partir de una adecuada función y de un correcto desarrollo.
Observar cómo respira, duerme, mastica y crece un niño también es una forma de cuidar su salud bucal a largo plazo. Una consulta temprana con un ortodoncista no significa necesariamente comenzar un tratamiento, sino evaluar, detectar y, cuando sea necesario, intervenir en el momento en que el crecimiento todavía nos permite acompañar su desarrollo.
Porque muchas veces, llegar a tiempo puede hacer la diferencia.
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