miércoles 09 de septiembre del 2026
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Juliana después de Juliana: la nueva vida de Awada, con identidad propia

La empresaria deslumbró en la gala de Fundaleu, combinando un emotivo motivo personal con un presente marcado por su proyección internacional en la moda y nuevos proyectos.

Juliana Awada
Juliana Awada | Prensa

Hay apariciones que hablan por sí mismas. Juliana Awada lo sabe bien. Elige cuidadosamente cuándo y dónde mostrarse, con una mirada cada vez más personal sobre sus tiempos, sus afectos, sus proyectos y los espacios que decide habitar.

Juliana después de Juliana: la nueva vida de Awada, con identidad propia

Vestida de blanco inmaculado en un espectacular diseño de Javier Saiach, el lunes 7 de septiembre la empresaria llegó a la tradicional gala de Fundaleu y se convirtió naturalmente en una de las figuras centrales de la noche. Su presencia, además, tenía un significado que iba mucho más allá de lo social.

Juliana Awada
Luminosa, Juliana Awada bailó feliz y se robó todas las miradas en la gala Fundaleu.

La razón por la que Juliana decidió estar en la gala era también profundamente personal: “Mi gratitud con Fundaleu es muy personal. Mi ahijado atravesó una leucemia y muchos de sus estudios fueron realizados ahí. Para nuestra familia, Fundaleu fue parte de ese camino de esperanza y recuperación”, contó con emoción.

Su ahijado –nieto de su hermana Zoraida– fue dado de alta hace apenas unos meses y Juliana acompañó de cerca todo el proceso, incluso peregrinando a la Virgen de Luján para pedir por su salud. Por eso conoce de primera mano el trabajo de la institución: “Fundaleu lucha hace décadas para combatir las enfermedades oncohematológicas, no sólo desde la atención y el diagnóstico, sino también desde la investigación, la docencia y el acompañamiento a las familias”.

Juliana Awada
Juliana Awada deslumbró en Fundaleu con un diseño Javier Saiach.

Su sonrisa luminosa no dejó dudas en toda la noche: hay una Juliana después de Juliana. No porque se haya convertido en otra mujer, sino porque después de años ocupando un lugar de enorme exposición pública, hoy elige con mayor claridad cómo, cuándo y desde dónde mostrarse, construyendo una identidad cada vez más personal.

Soltera y madre de dos hijas que ya transitan sus propios caminos, –Valentina tiene 23 y vive en Zurich, y Antonia cumplirá 15 en octubre–, Juliana atraviesa un presente de fuerte proyección internacional.

Desde que Dior la convocó como una de las figuras de primera fila en Paris Fashion Week, su perfil comenzó a despertar un interés cada vez mayor fuera de Latinoamérica. Europa aparece hoy como un territorio natural para una mujer cuyo estilo siempre fue observado y que entra en una etapa de mayor definición, sofisticación y personalidad.

Dueña de un inconfundible estilo effortlessly chic, sus íntimos aseguran que Juliana atraviesa una etapa de enorme definición personal y profesional. Hoy la empresaria se vuelca de lleno a proyectos que reflejan con naturalidad su universo: la moda, la gastronomía, el wellness y ese modo tan propio de entender el lifestyle.

Juliana Awada
Con nuevos proyectos, Juliana Awada atraviesa una etapa de enorme definición personal y profesional.

Ese espíritu también toma forma en Awada Market, su proyecto más reciente, donde reúne una mirada muy personal sobre esos mundos y suma además una dimensión social, a través de una colección de piezas de cerámica desarrollada junto a la Fundación Los Naranjos, institución a la que acompaña desde hace años.

Su influencia también se refleja en la moda. Los diseñadores saben que cada una de sus elecciones despierta una atención inmediata y que una aparición suya puede convertir una pieza en objeto de deseo.

Juliana Awada
El vestido, by Saiach, fue construido sobre un corsage alongé de encaje Solstiss francés, bordado a mano en pedrería.

Ese mismo interés empieza a proyectarse con fuerza en el plano internacional, donde distintas firmas de lujo observan de cerca su estilo y su capacidad de construir una imagen propia. En Buenos Aires, esa relación con el universo del lujo ya encontró una expresión concreta en su vínculo con el shopping Patio Bullrich, que la eligió como imagen de una de sus campañas.

Es la misma Juliana, sí, pero en un momento en el que su identidad se vuelve cada vez más nítida, personal e icónica. Propia y fiel a sí misma. Rodeada de amigos y coherente con esa elegancia tan suya que nunca necesita imponerse, en la gala de Fundaleu volvió a demostrar que, cuando aparece, alcanza con su sola presencia.

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