En épocas de búsqueda de éxito personal, llegan personas a mi consultorio con el objetivo de lograr ser aquello que más anhelan: “tengo que ser exitoso en mi trabajo”, “tengo que lograr ser el mejor jefe en la empresa”, “tengo que poder formar una familia”, “este año tengo que tener pareja”. Y así podría continuar con varios ejemplos de la búsqueda constante del tan sobredimensionado (para mi gusto) éxito en diversas áreas de la vida.
Y es ahí cuando les pregunto: ¿es lo que tenés que hacer o lo que querés lograr?
Acá empieza el verdadero trabajo psicoanalítico, porque “tener” no es lo mismo que “querer”. ¡Y la diferencia radica en el deseo, sí! El deseo verdadero que reside en cada uno de nosotros como motor en la búsqueda de lo que realmente queremos para nuestra vida. Y esto no se rige por procesos externos: el cómo me ven, el qué dirán o el éxito externo como modelo a seguir.
Ese deseo es el que nos moviliza hacia una búsqueda interna de nuestros propósitos personales, ya sean laborales, vinculares, entre otros.
Cuando empezamos a conectar con nuestro interior —con aquello que sentimos, que nos gusta, que despierta nuestro interés— podemos comenzar a entender un poco más qué camino tomar para intentar encontrar ese propósito que nos lleva a cubrir, aunque sea parcialmente, el deseo que nos moviliza constantemente y que no sabe de esperas ni de silencios.
A partir de ese entendimiento, podemos continuar nuestro viaje interior realizando acciones concretas —toma de decisiones, comportamientos o actividades— que nos permitan alcanzar logros parciales o iniciales. Con el tiempo, estos nos llevarán a un nuevo nivel de desarrollo personal. Así es… yo le llamo a eso nuestro momento de expansión o evolución personal.
Todos estamos ante el desafío de expandirnos y evolucionar, pero solo quienes se animan a adentrarse en ese proceso pueden lograrlo. Para eso, es necesario encontrar un propósito de vida: aquello que nos guía e impulsa a alcanzar el mayor de todos los éxitos, que no es otro que descubrir qué quiero para mi vida, ¡qué deseo para mí!
Esto nos permite conectar con nuestra esencia, con nuestro genuino Yo. Desde la autenticidad y el valor que implica mirar hacia adentro, podemos acceder a esa parte muchas veces oculta, como una reliquia esperando ser descubierta en las profundidades del mar.
En este camino, la orientación de los psicólogos es fundamental. Vas a encontrarte con obstáculos que pueden hacerte sentir atrapado, pero con el acompañamiento terapéutico adecuado es posible derribarlos o saltarlos. Y solo así llegarás a tu momento de expansión personal.
Ahora te pregunto: ¿te atreves o te conformas con lo que creés que tenés que ser?
María Gisela Constantino
Lic. en Psicología – M.P. 7899
Atención presencial y online
3584207349
Instagram: @giselaconstantino
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