¿Cómo ha afectado la pandemia de COVID-19 a la práctica odontológica?
Los odontólogos fuimos muy golpeados a nivel laboral por la pandemia, y al igual que todo el país y el mundo, también psicológica y económicamente, como sociedad pasamos por algo que quedara en los libros de nuestra historia.
Los odontólogos nos vimos obligados en un momento a parar en lo privado a pesar de ser esenciales debido a la falta de insumos al estar cerradas las importaciones, casi era imposible trabajar.
¿Cuáles fueron los mayores desafíos que enfrentaste al adaptarte a las nuevas medidas de seguridad y protocolo durante la pandemia?
En lo personal deje de trabajar 40 días ya que tenía la posibilidad porque hago consultorio privado y trabajo en una prepaga (RICARDO C. MORA) que me permitieron hacerlo. Al pasar los días cada vez era mayor la desesperación por volver y agarrar una turbina entre mis manos, todos extrañamos algo, afectos, entrenar, vida social; yo extrañaba volver al consultorio.
Cuando retome no fue fácil, tuve que modificar toda la forma de trabajo. Usaba sobre el ambo un mameluco que me cubría completamente de la cabeza a los pies, anteojos, doble barbijo, una máscara que cubría toda mi cara, doble guante, era muy complicado porque fue como aprender nuevamente a respirar pero con todo eso encima. Y lo más difícil fue pasar tantas horas sin poder siquiera ir al baño por miedo a desprender el traje y tocarme.
Bañaba al paciente y me bañaba yo en Lisoform. Terminaba con las manos lastimadas por el alcohol y los guantes, pero a pesar de eso tengo que decir que fui afortunada porque fue mi elección fue volver a trabajar y correr los riesgos.
Volvía a mi casa y me sacaba la ropa en la puerta y la ponía en el lavarropas y yo pasaba directamente a bañarme.
Unos meses antes cambie de trabajo yo trabajaba por la mañana en el Hospital Néstor Kirchner, un hospital modelo de día donde se hacen cirugías ambulatorias y especialidades odontológicas. Trabaje varios años donde encontré amigos me lleve muchos afectos, un lugar donde aprendí demasiado y que decidí dejar por crecimiento personal. Y cuando digo que fui afortunada es porque mis compañeros no tuvieron la opción de parar de trabajar un mes como yo, ellos seguían poniéndole el pecho y fue muy difícil para sus familiares. Mucho más difícil fue la perdida de médicos, colegas y familiares de la gente que trabaja en el hospital.
Yo pude elegir y estoy agradecida de no haber afectado a ningún familiar de forma grave ya que lamentablemente debido a mi profesión los exponía constantemente.
Tuve 2 veces COVID-19 la primera vez la pasé muy mal, no oxigenaba lo suficiente, un médico amigo fue quien me asistió constantemente en mi domicilio y una prima kinesióloga, con los cuales estoy muy agradecida.
En esa oportunidad la contagie a mi mama había estado con ella 2 días antes de cuando empecé a sospechar y me hisope creo que la pasé peor por ella por la culpa de haberla contagiado por suerte estuvo bien y la segunda vez que tuve COVID-19 solo tuve síntomas un día ya estaba vacunada y en esa oportunidad volví a contagiar a mi mama y a mi esposo que ya estaban vacunados así que los síntomas fueron leves.
¿Hubo cambios significativos en la demanda de servicios odontológicos durante este periodo?
Desde mi rol de ortodoncista no sentí demasiado los cambios ya que al estar en tratamiento los pacientes necesitaban volver, además como dije anteriormente dejé de trabajar 40 días, quizás por eso no lo sentí tanto.
En cuanto a la odontología general sí disminuyó el flujo de pacientes, por ejemplo, la gente de mayor edad tenía miedo de asistir al consultorio.
¿Cómo manejaste la comunicación con los pacientes para mantenerlos informados y tranquilos durante la pandemia?
Mi celular explota de mensajes normalmente todos los días y durante la pandemia además de mensajes recibía llamadas.
Me pasaba mucho tiempo explicándole a los pacientes y dándole la tranquilidad que pronto nos veríamos.
¿Durante la pandemia has incorporado nuevas tecnologías para consultas virtuales o seguimiento de los pacientes?
Lo único que modifiqué el poco tiempo que no fui al consultorio fue realizar recetas, medicar a los pacientes cuando estaban con dolor hasta poder verlos.
No fue posible el tema virtual ya que en nuestra profesión es necesario ver y revisar al paciente.
¿Cómo ha sido la respuesta de los pacientes ante las nuevas medidas y cambios en el proceso de atención odontológica?
La verdad que la respuesta de mis pacientes fue excelente.
Yo soy una persona muy obsesiva cuando digo que los rociaba enteros con lisoform literalmente era así (pobres mis pacientes jajaja, demasiado bien se adaptaron) pero creo que eso les daba la seguridad de los protocolos que seguía y los dejaba asistir a las consultas con mayor confianza.
Ahora que estamos avanzando hacia una nueva normalidad ¿Cuáles son los planes para el futuro de tu practica odontológica en este escenario post pandémico?
La pandemia dejo en mi un antes y un después, lo único que modifique es que ya no uso el mameluco, pero las normas de bioseguridad siguen intactas son mucho más que antes de la pandemia, el alcohol en mis manos, lisoform, lavandina en el consultorio entre paciente y paciente, creo que fue un cambio para bien en algunos aspectos.
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