martes 06 de octubre del 2026

Ser mamá, ¿y dónde quedo yo?

Hay una pregunta que muchas mujeres se hacen en silencio después de convertirse en madres: “¿Dónde quedé yo?”. Aparece entre horarios, mochilas, despertares y pendientes. A veces, cuando la casa finalmente se calma, descubrimos que ya no quedan energías para nosotras. | Por la Lic. Cindy Rybak. Galería de fotosGalería de fotos

Ser mamá, ¿y dónde quedo yo?
Ser mamá, ¿y dónde quedo yo? | CONTENT CARAS LIKE
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Soy psicóloga y mamá de tres hijas. Conozco esa convivencia entre el amor profundo y las ganas de que, por un rato, nadie necesite nada de mí. También lo difícil que puede resultar decirlo sin aclarar inmediatamente cuánto amamos a nuestros hijos.

La maternidad transforma. Cambian el cuerpo, los tiempos, la pareja, las prioridades. Incluso aquello que antes nos hacía sentir seguras. Mientras intentamos reconocernos en esta nueva etapa, seguimos recibiendo mensajes sobre cómo deberíamos vivirla: disfrutar cada instante, estar presentes, trabajar, cuidarnos y sostener todo con paciencia.

Ser mamá, ¿y dónde quedo yo?

Pero ¿qué lugar queda para lo que sentimos cuando no coincide con lo que se espera de nosotras?

Podemos disfrutar de nuestros hijos y extrañar nuestra libertad. Querer estar con ellos y necesitar estar solas. Sentir gratitud y, al mismo tiempo, sentir que algo nos falta. Esas experiencias pueden convivir, aunque nos cueste darles permiso. También podemos extrañar quiénes éramos mientras descubrimos quiénes somos ahora.

En el consultorio escucho a mujeres que se juzgan por estas contradicciones. Interpretan el cansancio como falta de amor, la necesidad de distancia como egoísmo o las dificultades para disfrutar como una falla personal. Así, además de sostener las exigencias cotidianas, cargan con la culpa por cómo las están viviendo.

Hablar de maternidad real implica poder decir lo que nos pasa sin tener que justificarlo enseguida. También preguntarnos qué necesitamos: descanso, responsabilidades compartidas, vínculos que acompañen y espacios donde nuestros deseos tengan lugar.

Pedirle a una mamá que se cuide sirve de poco si nadie se hace cargo de lo que ella sostiene mientras intenta hacerlo. El tiempo propio necesita acuerdos concretos. Necesita que alguien más recuerde, organice, resuelva y esté disponible.

Este Día de la Madre, además de celebrar lo que hacemos por nuestros hijos, podemos preguntarnos cómo estamos nosotras. Qué extrañamos, qué deseamos, qué necesitamos cambiar. Y darles a esas respuestas un lugar en nuestras decisiones.

Nuestros hijos ocupan un lugar enorme en nuestra vida. Nosotras también necesitamos tener un lugar en ella.

 

Lic. Cindy Rybak
Psicóloga y consultora de sueño infantil
Acompaño maternidades reales
M.N. 64835
Ig: psi.cindyrybak
Mail: [email protected]

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