Se cumplió un año del local, Cecilia, ¿qué sentiste viendo este proyecto festejar rodeado de tanta gente que acompañó el camino? Sentí una gran emoción y un profundo orgullo al cumplir un ciclo de significativo crecimiento, tanto personal como en el negocio. Haber podido compartir este logro junto al público que nos elige y mis seres queridos lo hizo aún más especial, ya que su apoyo es clave para transitar el camino de manera más llevadera; en definitiva, es al compartirlo cuando todo cobra verdadero sentido.
Antes de existir Nucé como marca, estaba tu vínculo con la pastelería desde muy chica. ¿Te acordás cuándo sentiste por primera vez que esto podía ser tu camino?
No fue un momento puntual, sino un descubrimiento progresivo, guiado por la intuición. Mi primer acercamiento a la cocina fue junto a mi abuela paterna, cuando era muy chica. Años después, ya como hobby, empecé un pequeño emprendimiento vendiendo por Facebook a conocidos y familiares. Con el tiempo, fui invirtiendo en armar mi propio espacio de trabajo, mi taller, separado de la cocina familiar. En esa etapa vendía a través de Instagram y hacía los repartos personalmente, con la ayuda de mi familia. Paralelamente, trabajaba part-time en hotelería; de hecho, me formé y me recibí como Licenciada en Administración Hotelera antes de profesionalizarme en pastelería. La respuesta y el feedback que recibí durante esos años fueron fundamentales: fueron sembrando y retroalimentando este camino que, con el tiempo, se fue volviendo cada vez más claro.
Empezaste hace alrededor de diez años, ¿qué cosas de esa primera versión tuya siguen vivas hoy en Nucé? Creo que, aunque he ido evolucionando y transformándome, mi vocación y el deseo de lograr un gran producto siguen intactos. También permanece la intención de transmitir esa pasión a quienes nos eligen, junto con el compromiso de acompañar de cerca cada etapa del proceso, desde la idea inicial hasta la presentación final.

¿Qué aprendizajes te dejó este primer año de abrir las puertas todos los días?
Los mayores aprendizajes de este primer año fueron confiar en nuestra propuesta, incluso frente a los obstáculos del día a día, y comprender que delegar es una herramienta clave para liderar un proyecto. También entendí que la constancia y la perseverancia, cuando el objetivo es genuino, terminan dando sus frutos, aún cuando no son del todo visibles en el momento presente.
Si mirás a esa chica que empezó hace diez años, ¿qué creés que pensaría al ver en lo que se convirtió hoy? Pensaría que su esfuerzo la llevó a lugares muy valiosos y que atreverse a enfrentar los miedos le trajo muchas recompensas. Que cada vez que eligió la pastelería por sobre otras oportunidades, aún sin certezas, estuvo dando pasos firmes hacia este presente. También creo que vería con orgullo la constancia detrás de cada decisión, entendiendo que nada fue casualidad, sino el resultado de una elección sostenida en el tiempo. Y que, acompañada y apoyada por su círculo cercano, quienes siempre la motivaron a ir por más, pudo sostener y fortalecer ese camino. Y, sobre todo, reconocería que ese camino de compromiso y pasión fue el que la acercó a convertirse en lo que hoy es Nucé.
Después de este primer aniversario, ¿qué soñás para la próxima etapa de Nucé? Deseo que esta próxima etapa sea de consolidación, que Nucé logre cada vez mayor reconocimiento en la ciudad de Córdoba y que podamos estar preparados para su expansión en otro punto de la ciudad.
Datos de contacto:
Instagram: @nuce.pasteleria
Dirección: Chacabuco 84, Centro, Córdoba capital
Whatsapp: 3513287056
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