domingo 16 de junio de 2019
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CELEBRIDADES | 04-06-2019 19:52

Andrea Frigerio: "La higiene emocional, me aportó juventud y sabiduría"

La actriz de ATAV, de 57 años, con dos hijos y 3 nietos, revela las claves de su bienestar. Galería de fotos

Andrea Frigerio atraviesa uno de los mejores momentos de su vida. Es la protagonista de "Argentina, Tierra de Amor y Venganza"(ATAV) y disfruta a full de su hermosa familia. Dueña de una belleza cautivadora, la actriz y modelo también reveló cuáles son sus secretos para un porvenir pleno y sin malas energías. 

 

—¿Cuáles son sus prioridades emocionales?

 —Yo defiendo mi alegría. Me pueden proponer el mejor papel de mi vida, pero si yo siento que no me voy a sentir cómoda o alegre, digo que no. Puedo perder mucha guita, pero jamás mi capacidad de ser feliz. También les defiendo la alegría a mis hijos. Con Eduardo Frigerio, el papá de Tommy, estuve casada diez años. Eramos muy chicos y yo quedé embarazada. Mi hijo nació cuando yo tenía 20 años. Y nosotros no nos separamos antes para cuidarle la alegría a Tomy. Esperamos hasta que tuviera 10 años…Nos llevábamos mal, discutíamos por cualquier cosa. Eramos incompatibles. Hoy nos llevamos mejor que cuando estábamos juntos. Mi único compromiso era que mi hijo fuera feliz. La alegría, para mí, es la antesala de la felicidad. Y es algo que se construye de manera diaria. Cuando uno permite una relación tóxica, se enferma. Hay que salir de la manera más elegante sin romper nada. Aún a riesgo de perder. Porque a lo mejor perdés, pero ganas. Lo que nunca hay que ser es malo con uno mismo ni someterse a situaciones en las que no te provocan felicidad.


   —¿Qué significa vivir en una constante higiene emocional?
   —Yo soy todo lo contrario a lo que muchos dicen: que es mejor callar, no contar lo que uno siente ni decir lo mal que la podes estar pasando. Yo cuento y digo todo lo que me pasa. Sin herir al otro, digo lo que me provoca. Esto auspicio y propicio en mi casa. Quiero saber que opinan mis hijos y mi marido de mí. Aunque me duela, prefiero el peso del verdadero sentimiento y no el dolor del ocultamiento. No quiero que me careteen.


  —¿Qué le han criticado su familia que usted aceptó modificar?
  —Fini, mi lentitud. Soy una persona lenta, todo lo hago lentamente, como y separo la comida, espero que se enfríe…Ella me ha burlado delante de todo el mundo. Ahora, ya más grande, dice que me entiende, que comprendió que yo necesito del equilibrio de manera permanente.


   —¿Usted vive en equilibrio y control?
   —A mí no me gusta que nadie me apure. Soy puntual, y aprendí a decirle al otro que necesito mis tiempos. Siempre fui tranquila y equilibrada.


   —¿Se puede ser una mujer bella teniendo pensamientos perversos?
   —Todos tenemos pensamientos oscuros, lo interesante es saber y ver qué hacemos con ellos. Lo que personalmente creo, es que cuando uno tiene un pensamiento oscuro, un pensamiento que te lastima, no hay que entrar en él, hay que eliminarlo como cuando uno elimina algo de su computadora. Cuando uno saca lo que tiene adentro y lo deposita en el tacho de basura, es cuando hablamos de higiene emocional. Cuando vos pones toda tu furia, tu angustia , tu oscuridad, en lugares que no corresponden, es cuando aparecen las enfermedades y la poca felicidad. Lo que no sirve, hay que eliminarlo.


   —¿Esto que dice y promueve, lo descubrió a través de la terapia?         
   —Yo nunca hice terapia, las emociones negativas, los pensamientos oscuros hay que sacarlos a tiempo, exorcizarlos y no dárselos a otros.


   —¿No recurre a diferentes estrategias para defenderse o ubicarse en una mejor posición?
   —No, cero. Soy muy espontánea. ¿Vos sabias que la palabra rencor viene de una raíz latina cuyo nombre es rancorem y está ligado a lo rancio? Todo lo rancio se pudre. Cuando vos tenes un odio acumulado, se pone rancio y nace el rencor. Y del rencor viene la oscuridad y el odio.


    —¿Aprendió a perdonar?
   —Sí, como no…Si todos nos equivocamos todo el tiempo. También aprendí a pedir perdón. Hay gente que le cuesta porque es orgullosa, a mí no. Yo no soy una mujer zen, sólo pretendo estar en eje


   —¿A qué edad tuvo la menopausia?
   — Entre los 52 y 53 años.


   —¿Y qué paso con su vida a partir de ese momento. En qué se transformó?
   —Físicamente lo que le pasa a todas las mujeres, cambios hormonales, calores…


   —¿No sintió un deterioro físico, que su belleza empezaba a decaer y a sentirse menos atractiva que otras mujeres más jóvenes que usted?
   —Depende de la curva que vos te pongas en la mente. Si vos te quedas sólo en la parte física, es probable que te ahorques. Si nada más que el deterioro físico es lo que te importa, te digo que estás perdida. Mi curva mental no se terminó con la llegada de la menopausia, todo lo contrario. Mi curva es ascendente. No tiene techo. Yo aprendo constantemente, tengo cada vez más amigos, soy curiosa, me gusta la vida.

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