martes 21 de abril del 2026
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Así es la casa de Palito Ortega y Evangelina Salazar que tenían en Tucumán: arquitectura monumental y sueños de Presidente

En una producción de Caras, la pareja supo mostrar una vida familiar atravesada por salones clásicos, textiles noventosos y un diseño de fuerte impronta.

Palito Ortega y Evangelina Salazar
Palito Ortega y Evangelina Salazar | redes sociales

Palito Ortega y Evangelina Salazar abrieron las puertas de la casa que tenían en Tucumán en una producción de CARAS de 1993, cuando él ya era gobernador de la provincia y todavía aspiraba a una mayor ambición: la posibilidad de, algún día, llegar a la Presidencia.

Palito Ortega y Evangelina Salazar: una casa tucumana con peso propio

Lo primero que llama la atención es la arquitectura en general. La casa apostaba a la amplitud, una decisión en sintonía con una familia tan numerosa como la que formaron Palito Ortega y Evangelina Salazar con sus seis hijos. En el living principal, donde la pareja posó para la portada de la revista, aparecen sillones de gran tamaño, cortinados largos, una mesa ratona robusta y una araña de hierro forjado que cuelga de un cielorraso de tablas de madera. Toda esa combinación generaba un clima elegante y familiar, muy asociado a la idea de casa importante de los años 90. En otra de las fotos, además, posaron en el patio de la casa y, detrás de ellos, se veían arcos de piedra, faroles colgantes y muebles de metal blancos, un conjunto que le daba al ambiente un aire clásico y hasta incluso algo señorial.

Así era la casa de Palito Ortega y Evangelina Salazar en Tucumán
Entre el living, el hogar y el acceso exterior de la casa tucumana.

A eso se le sumaba una configuración espacial que ordenaba a la vivienda en distintas "capas", con algunas habitaciones que buscaban impactar mientras que otras invitaban a relajarse. En una de las imágenes se ve una chimenea ancha, revestida en ladrillo pintado de blanco, con una repisa negra que contrastaba con el resto. El piso oscuro, salpicado por pequeños insertos claros, sumaba un lenguaje decorativo que hoy recuerda de lleno a una sofisticación muy noventosa. Había textura, peso visual y una clara intención de construir presencia, muy en sintonía con un momento en el que Palito Ortega ya proyectaba una ambición política mayor.

Así era la casa de Palito Ortega y Evangelina Salazar en Tucumán
El exgobernador de Tucumán en el vestidor de aquella casa.

Palito Ortega y Evangelina Salazar: entre la intimidad familiar y los sueños de poder

En cambio, los sectores privados revelaban otro costado de la casa. En las fotos con Rosario, la hija menor del matrimonio, y en las fotos donde se ve parte del vestidor, aparecen telas rayadas en rosa y blanco, sillones de mimbre, lámparas con pantallas estampadas y, otra vez, grandes cortinas que llegaban hasta al piso. Había, además, una tensión interesante entre rusticidad y refinamiento.

Así era la casa de Palito Ortega y Evangelina Salazar en Tucumán
Palito Ortega con Rosario, en uno de los rincones más íntimos de la casa.

El techo de madera, la araña de hierro, el hogar y algunos muebles de impronta más clásica convivían con piezas de mimbre, textiles suaves y rincones más descontracturados. Nada estaba llevado al extremo, pero todo sugiere una casa que quería verse acogedora y al mismo tiempo con rango. Más que de diseño puro, habla de una estética de época ligada al ascenso y a cierta idea de éxito familiar muy visible en la Argentina de los 90.

Así era la casa de Palito Ortega y Evangelina Salazar en Tucumán
Palito en un espacio donde destacaban las cortinas rayadas y una estética muy noventosa.

Por eso, más que una simple residencia, la casa tucumana de Palito Ortega y Evangelina Salazar parecía expresar bastante bien una aspiración. Mientras él gobernaba Tucumán y admitía que ser presidente sería un honor si la gente lo decidía, la casa mostraba, en paralelo, un estilo de vida a la altura de ese deseo: amplia, clásica y pensada para dejar en claro que el sueño de ir más lejos no terminaba en esas paredes.