Mora Calabrese, la esposa de Abel Pintos, atraviesa un momento de transformación personal que la llevó a dar un paso distinto en su vida. A los 38 años decidió enfocarse en un proyecto propio, vinculado al diseño de accesorios, que surgió de una pasión cultivada en la intimidad y que hoy se materializa en Buenos Aires. Con un nombre inspirado en su identidad, la propuesta refleja un camino que combina tradición familiar y nuevas experiencias, marcando una etapa diferente en su vida.
Mora Calabrese, la esposa de Abel Pintos, vive un presente marcado por nuevos desafíos
Mora Calabrese, la esposa de Abel Pintos, encontró en la orfebrería un espacio para desarrollar su creatividad y darle forma a un emprendimiento que lleva su sello personal. Después de años de mantener un perfil reservado, se animó a transformar lo que comenzó como un pasatiempo en un proyecto que hoy tiene presencia en la ciudad. Con un taller propio y una marca que surge de la abreviatura de su apellido, suma un capítulo distinto a su vida, integrando diseño y cotidianidad.
A sus 38, la emprendedora vive una etapa marcada por cambios que dieron un giro a su vida personal y profesional. Durante una entrevista con La Nación, reveló que decidió abrirse camino en un terreno propio, lejos del escenario musical que acompaña al artista. Según contó, la historia de Cala, su emprendimiento, inició durante la pandemia, cuando se animó a estudiar orfebrería y a crear piezas para su círculo íntimo. Lo que empezó como un pasatiempo se transformó en una pasión que la llevó a experimentar con distintos materiales y técnicas.
Con el tiempo, la insistencia de su entorno y el consejo de Abel Pintos fueron claves para que Mora Calabrese se animara a mostrar su trabajo más allá de la privacidad que había elegido durante años. Así nació la idea de abrir un espacio propio en Buenos Aires. En abril de 2026 inauguró su local en Recoleta, sobre Avenida Callao, después de tres años de ventas online. Cala se convirtió en la materialización de un sueño que combina tradición familiar y creatividad personal. La marca reúne piezas de plata y bronce diseñadas y elaboradas en su taller casero, ubicado en su casa.
La propuesta busca que los clientes puedan experimentar de manera directa cada pieza, apreciando detalles que no siempre se perciben en una pantalla. La pasión por la moda y los accesorios es parte de su historia familiar. Su madre y su abuela tuvieron negocios vinculados al diseño, y esa influencia se trasladó a ella y a su hija mayor, Guillermina, que también se interesa por la joyería. Según contó, la inspiración para su emprendimiento surge de la vida cotidiana y de la idea de piezas que acompañen distintos estilos.
El emprendimiento de Mora Calabrese: Un proyecto que combina familia, tradición y nuevos desafíos
El camino hacia la joyería también implicó un cambio de vida. Mora Calabrese nació en Resistencia, Chaco, y allí vivió gran parte de su historia personal. La mudanza a Buenos Aires fue un paso necesario para acompañar la carrera de Abel Pintos y, al mismo tiempo, para desarrollar su propio emprendimiento. La cercanía con los talleres de fundición y la dinámica de la ciudad facilitaron el crecimiento de Cala, aunque mantiene un fuerte vínculo con su lugar de origen, donde también tiene un espacio de decoración y comercializa sus piezas.
La transición de un perfil reservado a mostrarse como creadora de su marca fue un proceso gradual. Durante años eligió acompañar al cantante desde un perfil bajo, sin exponerse demasiado. Sin embargo, entendió que para que su proyecto tuviera identidad, debía incluirse en él. Así, comenzó a aparecer en las redes de la marca y a compartir su trabajo con un público más amplio, siempre manteniendo un estilo propio y una presencia discreta. Detalló que el apoyo de su marido fue fundamental en cada etapa.
Durante la entrevista, Mora Calabrese reveló que Abel Pintos la alentó a mostrar lo que hacía y le transmitió la confianza necesaria para dar el paso hacia la apertura del local. Mora reconoce que ese consejo fue un punto de inflexión, ya que le permitió transformar lo que era un hobby en un emprendimiento con proyección. La sociedad con su amiga Flor Amendola también resultó clave para que la marca funcionara y se consolidara. Con un estilo que refleja su personalidad y con una marca en crecimiento, construye un camino propio dentro del mundo del diseño.
Mora Calabrese, la esposa de Abel Pintos, atraviesa una etapa en la que combina su vida familiar con un proyecto personal que refleja su identidad. A los 38 años decidió dar forma a un emprendimiento propio vinculado al diseño de accesorios, un camino que surgió de la pasión por la orfebrería y que hoy se materializa en Buenos Aires. Con un taller en su casa y un local que lleva un nombre inspirado en su apellido, suma un capítulo distinto a su historia y proyecta nuevas experiencias que se integran en su rutina.
VDV
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