Como un rito incorporado antes de subirse al escenario, Romina Gaetani agradece invocando. Por el trabajo bendecido, con continuidad teatral extendida “hasta el 13 de diciembre y retomando en verano”, la sinergia de equipo “que me permite crecer y vibrar de manera positiva”, y el poder de trascender con luz densos tramos.
Romina Gaetani, entre la actuación, la música y el amor a la vocación
“Hoy es un momento de agradecimiento. Aparte de trabajar en el Liceo, donde hubo tan grandes artistas de nuestro país. Yo venía de hacer gira con “El Divorcio del Año” y cuando se bajó la obra, el mismo día tuve esta propuesta. Que creo que uno las atrae y si sos creyente, en lo que seas, algo empuja a que sucedan. Más allá que uno atraiga lo que atraiga”, comenta la actriz que de miércoles a domingo -con doble función los sábados- viaja a los años 40 con el regreso de “La Ratonera” de Agatha Christie: dirigida por Manuel González Gil y con renovada puesta en el Teatro Liceo.
Y aunque su protagónico en el clásico policial ya amerite el encuentro, la artista y cantautora que viste un blazer oversize como refugio de una primavera todavía invernal, amplía el radar lúdico y expone: “Lo usé para un show que hicimos en Vorterix con Una Obra Redonda, donde canté una de Los Redondos. Salir de hacer una doble función el viernes e irme a cantar a las 3 de la mañana es amor a la vocación”. En tiempos de reinicio, introspección y cicatrices expuestas -marcados por el fallecimiento de su colega y amiga Ernestina Pais y la denuncia por violencia de género hacia su ex pareja, a fines del año pasado- Gaetani reivindica lo cotidiano.
El presente de Romina Gaetani: "No es momento de perder el tiempo"
“Ya no es momento de perder el tiempo. Busco pasar tiempo con familia, amigos, personas que valgan la pena. También soy muy de estar en mi casa, de tener mi clase de canto o ir a entrenar”, dice quien entre sus no negociales rankea el estar bien rodeada “con todo lo fuerte emocionalmente y sensible que está viviendo no solo la Argentina sino el mundo. Por suerte la obra está yendo como lo esperábamos, porque ya lleva 74 años en Londres y las veces que se hizo en Buenos Aires le fue muy bien. Sigue siendo una gran apuesta de Agatha Christie y su exquisitez que no solo es inconfundible sino muy grande y lindo cómo lo cuenta”.
—¿Como actriz es un registro que te saca de la programación habitual?
—Recontra porque es posguerra. Y las mujeres de los años 40 están muy lejanas a lo que nos puede suceder a nosotras. Algunas cosas siguen estando porque la estructura patriarcal la sigue repitiendo, pero este personaje tiene devoción por su marido y todo está bien en esa pareja. Están muy enamorados con un sueño por delante que es un hostal en las afueras de Londres. Mi personaje tiene un nivel de inocencia y empatía grado mil que es muy lindo de actuar. Y un policial, con otro registro para actuar, me fascina. El equipo humano es tan lindo, además de una buena obra. Nos divertimos todos los días y llegamos bien temprano para el café, el té y toda la previa. Mi primer trabajo de actriz fue en el Liceo con Pepe Cibrián, un musical.
—¿Es casi poético volver a ese escenario con la pisada de hoy?
—Pasar a hacer una Agatha Christie en el Liceo es como un regalazo. En esa época yo estaba estudiando, haciendo mis primeros castings. Tenía 21 años y re estudiaba. El camino de hormiga. Bolso enorme con tres, cuatro cambios, subte, tren, colectivo. Si no había castings me los inventaba.
—Nada más alejado a la dinámica actual, con la importancia de las redes sociales. ¿Sentís que el streaming es la nueva televisión?
—Ni idea. Tampoco soy gran consumidora de streaming y creo que no sería buena haciéndolo. No me veo en un programa de entretenimiento. Tengo una sola plataforma. Y me embola tener que estar pagando no sé cuántas. Cada vez estoy un poco más alejada de las redes. Porque claramente no hacen bien, te suben una dopamina y nivel de ansiedad el estar sobre informado. Te quita espacio para hacer lo tuyo o para no pensar, no ver, tener momentos de ocio. Estas una hora frente a un celular y podría haber mínimamente leído un libro. Lo reconoces en el momento, el libro se te caga de risa y seguís scrolleando. Es uno de los males del momento.
—¿Igual que el hate?
—A eso no le doy nada de bolilla. No me molestan los comentarios en general. No es que me crea más lo lindo que lo feo tampoco. Hay que abstenerse a todo tipo de comentarios. A todo nivel, trabajes donde trabajes, habla más de la persona.
Romina Gaetani habló de su nuevo camino con la música
—¿La música te mueve otro interruptor?
—No sé si es otro el interruptor. En la música encontré un lugar de laboratorio para darme más paso al error. Que cuando arranqué de chica en tele, ante la exposición, uno ya tiene que meter goles. Siempre en mi casa se escuchó mucha música y siempre quise hacer música pero me ganó primero la actriz que la cantautora. Y cuando llegó el momento fue inexplicable la experiencia.
—¿Más experimental?
—No sólo eso. Subirse al escenario sin ningún personaje, encontrar tu propia voz, te tiras más a la pileta y muchas veces sin red. No sé cuándo fue la última canción que grabé, un año ponele, pero canté muchas de invitada con artistas. Y próximamente hago show, a fin de año. Subirme con un piano y voz que nunca lo hice, porque siempre fue banda, viola, batería, bajo. Es un desafío, por eso lo agarro. Lo veo bueno para el alma.
—¿Qué otras disciplinas te nutren?
—Empecé a cursar el tercer año de Dirección con Rubén Szuchmacher y Graciela Schuster y retomo el que viene. Ves Historia del Arte, Iluminación, Vestuario, Historia de la música, empezas de cero a estudiar todo. Te llena por completo. Aparte juntarte con músicas a zapar. Me sigo nutriendo todo el tiempo. Y dirigir es de los próximos lugares donde imagino encontrarme.
—¿Te visualizas dirigiendo un clásico?
—Me veo dirigiendo. Todavía no pensé si un clásico o qué. Pero hay un unipersonal que vengo preparando incluso para actuar y dirigir. Estoy esperando el momento. Sería mi primer unipersonal, co-dirigida.
Romina Gaetani en su año más movilizante
—En un año que todavía no terminó, atravesaste situaciones movilizantes. ¿Sigue siendo un 2026 transformador para vos? ¿A qué nivel?
—Creo que no llego a tener dimensión. Es muy fuerte hacer una denuncia por violencia. No le escapo a nombrarlo, pero no me interesa hablar del tema. Sigue su curso legal y con eso ya estoy tranquila.
Y en plena cicatrización, la actriz que creció haciendo ficción audiovisual en otra época de la industria, se sincera: “Me afectó muchísimo, hasta el día de hoy, la partida de Ernestina Pais, que fue al poco tiempo. Si a mí me sucedió esto el 28 de diciembre, ella en febrero, sin conocernos, me envió un texto muy amoroso sabiendo de qué se trata lo que estaba pasando. Sin saber que íbamos a trabajar juntas dos meses después. Un acompañamiento muy valioso”.
—¿Tan importante es estar bien rodeada?
—Yo creo que cuando te pasan cosas bisagras te das cuenta los verdaderos amigos. Los que te escriben: “Cualquier cosita que necesites, no quiero molestar, acá estoy” desaparecieron del mapa. Y aparecieron nuevos que pensabas que no iban a acompañar. Me sorprendí de mi misma también como: qué valiente. Cómo me levanté y seguí. Me permito la tristeza y sigo. Lo que pasó, pasó.
—¿Dónde estás parada hoy a nivel emocional?
—Si tengo que hablar de mi presente como ser humano es como que todavía me miro en el espejo y no aparecí. Todavía está llegando Romina. No sé dónde está. Pero me siento más tranquila, liviana. Si no estaría guardada, yendo del teatro a casa. Después es cuestión de charlar mucho, analizarse, hacer deporte, vida sana. Todo lo que ayude a que tu cuerpo se vuelva a restablecer física y emocionalmente. Tuve la suerte de estar bien contenida, un buen profesor de actividad física, un buen terapeuta, familia y esos amigos que nunca se fueron.
—¿Sos de trabajar en vos misma o es algo nuevo?
—No, me encanta. Soy copada conmigo y buena acompañante de mí misma. No siempre, pero al haber hecho mucha meditación puedo abarcar distintas lecturas de lo mismo. Creo, me resuena y si algo me deja de resonar, dejo y sigo por otro camino espiritual. Aparte de nunca dejar el análisis convencional.
—¿Qué proyectos te resuenan hoy? ¿Tenes nuevos sueños?
—Bueno, la música. Será porque ya estrenó la Ratonera y está afianzada, pero la música es algo que todo el tiempo estoy: qué compongo ahora, qué escribo, me gustaría grabar. Son otras fibras que empiezan a vibrar o las mismas que vibran de otra manera. Nada deja de ser arte.
Fotos: Federico De Bártolo.
Agradecimientos:
Estilismo Moda: Pitu Di Marco.
Make up/Pelo: Nano Maldonado.
Look marrón y traje negro: LAMODE
Look azul: Allo Martínez.
Vincha: Dejauja.
Aparecieron los explicadores de por qué está bien que Milei insulte
7 ideas de regalo para el Día de la Madre: todos los estilos y edades
Entramos a la cocina de Agustina Cherri: estilo campestre, detalles rústicos y madera como protagonista